miércoles, 12 de octubre de 2011

La Nación ausente


Por: Fernando Pino Solanas

Estamos próximos a la última y mayor elección del país, fruto de la discriminatoria reforma política que el gobierno puso en marcha. Seguramente contará con una buena participación ciudadana y Cristina Fernández de Kirchner obtendrá su reelección con una distancia de mas de 30 puntos sobre sus competidores, lo que no sucedía en varias décadas. Pero lo preocupante es que pocas veces hemos visto una campaña electoral con tanto desinterés ciudadano como si todo se hubiera dicho durante la sucesión de elecciones que pergeñó la discriminatoria reforma política puesta en marcha este año. Fruto de la fatiga o la especulación, nunca vimos menos debate de ideas, poco o nada se ha planteado frente a los grandes temas y problemas nacionales y menos aún, se han presentado propuestas para satisfacer las necesidades de la población. Como ya es un hábito, se mira para otro lado en espera que el tiempo lo resuelva.

Los candidatos parecen estar más preocupados por la seducción mediática del electorado o la mirada censora del establishment, que por la defensa de los intereses de la Nación. El discurso de campaña se elabora desde los temas que le marcan las encuestas, que a su vez retoman lo que han venido sembrando los medios y el complejo informativo oficial. El proyecto nacional, la proyección estratégica del país, su conciencia emancipadora, están ausentes, mientras el sistema capitalista global atraviesa su mayor crisis económica. Sus llamas no han motivado a debatirla ni a los intelectuales, universitarios y capas dirigentes. Se vive un vacío político y cultural sin precedentes. Da la sensación de navegar distraídos en medio de la bruma con la brújula orientada a girar sobre lo mismo. Nadie quiere poner en duda o discutir nada por temor a perder lo conseguido. Estas elecciones triunfales recuerdan las de Menem en 1995. Se teme al cambio y al pasado y los Kirchner han sabido recordar nuestros fantasmas. Cultura del temor, de la derrota y la resignación.

Las grandes cuestiones de las que depende el presente y futuro del país, están relativizadas, desarmadas, como lo está la defensa de la Nación frente al creciente proceso de neocolonización en curso. De este peligroso derrotero no escapan, con su silencio o su complicidad, los candidatos del oficialismo y de las principales fuerzas de la oposición. Difieren sobre cuestiones de gestión y calidad institucional, pero se cuidan de confrontar con el poder transnacional aceptando el modelo privatizador- extractivista que nos legara el menemismo. Los justicialistas -en sus distintas vertientes- siguen negando el legado de Perón y olvidan que sus primeras medidas fueron recuperar el BCRA, el crédito bancario, el comercio exterior, los servicios públicos, los hidrocarburos y recursos minerales.

El relato kirchnerista intenta ubicar al gobierno de CFK en el cambio progresista, pero sigue con el mismo sistema impositivo de Menem y el saqueo de los recursos naturales. Los radicales en su diáspora y caída, se empeñan en olvidar las medidas nacionales de Yrigoyen e Illía. El FAP, en su corrimiento al centro, recuerda la Alianza y continúa el programa del frente con los radicales de Santa Fe. No cuestionan el modelo dominante ni plantean la recuperación de los recursos estratégicos, trenes e industrias públicas. Defienden el pago de la deuda, -incluso la del Club de París- y ven la sojización como motor del desarrollo.

Contradiciendo la visión oficial, Argentina arrastra varios escenarios de crisis no resueltas, íntimamente relacionados al modelo neoliberal y al endeudamiento permanente de Martínez de Hoz, que profundizaran Menem y de la Rúa. Del sistema agro-minero-exportador aún no hemos salido - por más mística y discursos de los ideólogos K - y continuó la entrega de yacimientos minerales, marítimos y millones de hectáreas. Somos un país ocupado por transnacionales, convertido en fábrica de materias primas que son de otros. El nuevo  colonialismo ha traído más desigualdad, corrupción y degradación institucional. Si no: ¿cómo es posible entender que un país con inmensas riquezas minerales y alimentarias no pueda pagar el 82% móvil a los jubilados y  existan 700.000 niños desnutridos?.

En estas décadas, los excedentes de riqueza del trabajo argentino y la sangría de la deuda externa, fueron girados a las metrópolis: según el Ministerio de Economía, se han pagado desde la dictadura u$s 261.577 millones. La Presidenta afirmó en la ONU que la deuda se redujo, pero se acerca a U$S 200.000 millones y en el 2012 aumentará en u$s 11.800 por refinanciaciones de capital y se pagarán u$s 10.300 millones de intereses. ¿No es vergonzoso que el pago de estas sumas con las que se podría acabar con la indigencia y reconstruir los trenes, la industria aeronáutica, petrolera y naval, no se debata en la actual campaña electoral?

No se trata sólo la deuda sino de muchos problemas no resueltos que pesan sobre el frágil presupuesto 2012: la crisis del sector energético y el agotamiento de las reservas de gas que obliga a importar a precio de mercado y compensar con millonarios subsidios; la crisis de las concesiones de servicios y su reemplazo por empresas públicas con control social; el colapso del transporte y la reconstrucción del sistema e industria ferroviarias; la reforma tributaria progresiva, la recuperación de las rentas extraordinarias y la reposición al 100% de los aportes patronales para cubrir el 82% móvil y la cobertura social de todos los trabajadores; prohibición de la megaminería a cielo abierto con cianuro –prohibida en 8 provincias- y la reforma del Código Minero. ¿Hay un ejemplo mayor de renunciamiento que no debatir la recuperación de las Malvinas y las riquezas del Atlántico Sur ?

Sin asumir estos y otros temas, las elecciones nacionales serán un engaño o ilusión, porque nada habrá cambiado. La urgencia del país no es electoral, sigue siendo la construcción de una gran fuerza política y cultural que sea capaz de impulsar un real proyecto emancipador.

FUENTE: infosur

martes, 11 de octubre de 2011

Entrevista a Martín Scalabrini Ortiz

La relación con China se asemeja a la que teníamos con Inglaterra en el siglo XIX

“No hay un proceso reindustrializador”. El tercer candidato a diputado nacional del Movimiento Proyecto Sur rompe con uno de los mitos del Modelo kirchnerista y explica cuáles son los ejes de un plan de desarrollo industrial. Nieto de uno de los grandes pensadores nacionales, Juan Martín Scalabrini Ortiz es el tercer candidato a diputado nacional por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires del Movimiento Proyecto Sur. Ingeniero químico de profesión, integra el Instituto de Proyectos de Proyecto Sur. En esta entrevista hablamos sobre cómo realizar un verdadero proceso reindustrializador en el país, Causa fundamental que perseguirá el Movimiento en el Congreso que se viene.

-¿Cuál es la situación de la industria en la Argentina?
-Uno de los aspectos fundamentales en la matriz productivo-industrial es que tenemos una estructura industrial bastante primarizada, que es una herencia de la dictadura militar. Con el golpe del 76 fue implantado un modelo rentístico financiero, dándole valor adicional a las entidades financieras y empezó a destruirse la industria nacional. Durante el menemismo todo esto se profundizó a niveles astronómicos con las privatizaciones. Hoy este proceso continúa, e incluso en ciertos sectores se ha profundizado.

-¿Existe el proceso reindustrializador del que habla la Presidenta de la Nación?
-En parte. Hay algunos índices que son absolutamente positivos, como la baja de la desocupación. Se crearon algunos puestos laborales industriales hasta el año 2007, cuando empieza a haber un estancamiento en la generación de trabajo industrial.

-¿Por qué hay un estancamiento a partir de 2007?
-Porque en sectores como alimentos y bebidas, la siderurgia, la producción de armaduría automotriz, si bien se generaron índices de crecimiento alto, el valor bruto de la producción (la suma total de los valores de bienes y servicios que produce una sociedad) fue creciendo mucho más rápido que la creación de puestos de trabajo. Entonces, no generaron tanto empleo como se esperaba.

-¿Qué otros aspectos caracterizan a la matriz industrial?
-Hay un proceso de concentración y extranjerización de la economía muy fuerte: el 80 por ciento del valor agregado del producto bruto de la economía está generado por empresas extranjeras.

-Que vienen a invertir al país... -En realidad, ya estaban. Se produce una transferencia del capital nacional al capital extranjero en la década del 90 y se profundiza durante los últimos años. Es decir, los mismos sectores que en la década del 90 fueron beneficiarios siguen manteniendo su estructura y concentrándose, sobre todo en manos extranjeras. La relación con China se asemeja a la que teníamos con Inglaterra en el siglo XIX, es decir, exportamos materias primas como la soja casi en un 90 por ciento e importamos, casi en su totalidad, productos manufacturados (maquinarias y equipos, productos eléctricos). Eso incide fuertemente en la matriz productivo-industrial.

-¿Cómo se puede revertir esta situación?
-Con un plan de desarrollo industrial. El primer eje es atacar la extranjerización, principalmente modificando la Ley de Inversiones Extranjeras, que dice que el capital extranjero en nuestro país tiene beneficios adicionales al capital nacional por una cuestión de incentivos. En segundo término, deberíamos enfocarnos en una política de real sustitución de importaciones. El Gobierno está haciendo pivote sobre ese discurso de que se están sustituyendo importaciones, cuando en realidad, estamos teniendo un déficit de la balanza comercial de 5.200 millones de dólares en bienes de capital, que son los bienes industriales de alto valor agregado relacionados con la ciencia y la tecnología y trabajo calificado. En tercer lugar, hacer foco en las economías regionales. Así como hubo un proceso de concentración de capital, también hay un proceso de concentración de los factores económicos en las provincias más ricas (Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe); ese polo está creciendo en mayor medida que las provincias más pobres. Eso se genera porque la lógica de concentración del capital sigue siendo la misma que durante la década del 90.


 
Después, eliminar la Ley de Entidades Financieras de la dictadura militar, que genera un impacto absolutamente negativo en todas las nuevas inversiones productivas porque prioriza la inversión financiera. Por otra parte, crear un nuevo Banco Nacional de Desarrollo, que financie a los sectores estratégicos, haciendo foco en las pymes. Este Banco Nacional de Desarrollo debería evaluar los créditos por proyectos y no según la espalda financiera de quien va a recibirlo. Debe haber también una redefinición integral tributaria, en donde empiece a pagar más el que más tiene y menos el que menos tiene. Asimismo, una redefinición arancelaria para favorecer las exportaciones con alto valor agregado y desincentivar las importaciones de bienes manufacturados del comercio exterior. Las maquinarias que podemos desarrollar en nuestro país están siendo boicoteadas, porque estamos importando material de afuera sin ningún tipo de arancel. Es lo que van a hacer los convenios de los ferrocarriles con China, que generan una nueva dependencia tecnológica porque son convenios de compra de material ferroviario llave en mano.

-En cuanto a las empresas estatales, ¿cuáles creés que se deben impulsar?
-Un proceso de industrialización debería hacer eje sobre una fuerte presencia estatal, es decir, empresas públicas. Hay dos proyectos de ley presentados por Pino Solanas, uno de ellos es la creación de una nueva empresa estatal de ferrocarriles, acompañada por la creación del Fondo de Desarrollo Ferroviario (FODEF), que se financia con reservas del Banco Central. Después hay otros tres proyectos de ley, que tienen que ver con la creación de una nueva empresa petrolera estatal federal, regular el mercado de hidrocarburos y realizar una auditoría general de nuestras reservas. La recuperación del petróleo y el gas es un eje estratégico sobre el cual debería basarse un nuevo proceso reindustrializador.

sábado, 8 de octubre de 2011

¿Quién es el Juez Manuel Yalj?

“Ha sido tan armada esta causa que el magistrado que interviene no fue nombrado por el Senado para desempeñarse como juez federal de San Martín. Además de ser funcionario judicial en la dictadura, fue propuesto por el Gobierno pocos días antes de la detención de Sobrero y sin jurar su cargo. Es un juez utilizado por el kirchnerismo para sus casos particulares”, con estas palabras, el líder de Proyecto Sur, Fernando “Pino” Solanas denunciaba al juez Yalj, a cargo de la detención de Rubén “Pollo” Sobrero.

Los datos aquí expuestos pueden corroborarse en la página web del Poder Judicial de la Nación.

- Es un juez puesto por el Consejo de la Magistratura -dominado por el kirchnerismo- como Juez Suplente. No tiene acuerdo del Senado de la Nación para este cargo, y generalmente se desempeña en los casos en que el kirchnerimo lo necesita; en especial Juzgado Federal de San Martín.

- Ocupa el cargo de Juez Federal Suplente, pero no está juramentado.

- Es juez en la causa "Riveros, Santiago Ornary otros s/privación ilegal e la libertad, tormentos, homicidio, etc. - Caso Nro. 280" por la que cobro por 6 días de viáticos en el exterior $ 30.000 + sueldo, en Abril de este año.

-  A pesar de no integrar ternas judiciales, Cristina Fernández lo propuso como Juez de la Cámara Federal de San Martín y lo designaron días antes de la detención de Sobrero.

-  Fue funcionario judicial en la dictadura: fue secretario del Juzgado Penal Nº 3 de San Martín entre 1976 y 1980, y del Nº 1 entre 1980 y 1984.

viernes, 7 de octubre de 2011

El modelo Kristina

La megaminería depredadora es Nac y Pop


Una indagación sobre temas tales como los Derechos Humanos y las Madres, el petróleo y la minería, el FMI, la ley de tierras…y los personajes modélicos. Por Julio Raffo.

 
¿Qué es el “Modelo K” y qué expresa en la sociedad? Una respuesta clara a este interrogante es condición necesaria para poder determinar cómo debemos actuar frente a él, a sus referentes y militantes en nuestra práctica política cotidiana. Empecemos por expresar el respeto que nos debe merecer la abrumadora mayoría de compatriotas que expresaron la voluntad de sostenerlo en el Poder por cuatro años más. También abrumadora fue la voluntad que nos enchufó cuatro años más de macrismo en la Ciudad y nos condenó a cuatro años adicionales de Menem en 1995. De todas maneras nuestra vocación democrática nos obligó y nos obliga a respetar esos resultados sin que, por ello, debamos subordinarnos a las políticas y las acciones que sostenían o sostienen esos proyectos políticos.


No estoy diciendo (y lo aclaro para los intérpretes apresurados) que esos tres modelos sean lo mismo –lo cual sería un disparate-, sólo me limito a señalar que frente al apoyo masivo de la ciudanía se debe respetar al votante –y no insultarlo-, sin que ello nos obligue a hacer un seguidismo a libro cerrado a los proyectos más votadas por el mero hecho de que recibieron muchos votos.
Nuestra primera obligación es tratar de entender qué es el Modelo y qué intereses expresa para orientarnos y posicionarnos frente a él (y de paso saber si Solá recientemente descubrió “la Verdad” o no ha dado una nueva prueba de su versatilidad que lo ha hecho ser compatible con Menem, con Duhalde y con Kirchner según fueron saliendo las cartas que distribuyen el Poder en la Argentina.)


Como no existe una presentación oficial de la propuesta del Modelo, más allá del discurso político del gobierno, y del hecho de sus prácticas concretas, debemos analizar ese discurso y esas prácticas para posicionarnos sin que nos metan gato por liebre dentro de nuestro espacio.


El Modelo, como todo fenómeno social, presenta contradicciones. Y esto debemos advertirlo para determinar si su centro de gravedad está o no en el lado nacional y en el de los intereses populares.


Creo que no hay duda de que compartimos centralmente el discurso del Modelo respecto de los Derechos Humanos, y su práctica de impulsar los juicios, sea cual fuere la motivación de ese discurso y esa práctica. La cuestión de las motivaciones corresponde al ámbito –nada desdeñable- de la moral, y no de la política, por ello, en este análisis, la dejo de lado. Pero también creo que debemos cuestionar la práctica prebendaría que tuvo y tiene el Modelo frente a los organismos que pudo domesticar y hasta degradar inyectándole millonarios recursos. Dineros que terminaron siendo administrados por el –ahora- demonizado Shocklender, cuando este no es otra cosa que el rostro descarnado y patético de la política y la práctica que tuvo y tiene el Modelo para con los organismos de Derechos Humanos dóciles, a los cuales supo y sabe utilizar como nadie.


No hay duda de que compartimos el discurso del Modelo en cuanto expresa la solidaridad con Venezuela, Ecuador, Cuba y Bolivia, pero no se entiende la razón por la cual –con ese discurso- la Argentina no es parte del Alba, a no ser que se trate de un gesto formal, que es útil en cuanto gesto, pero que expresa una política para la gilada.
Tientos y diferencias
El Modelo entregó nuestro petróleo en Cerro Dragón, protege el negocio de Peter Munk y la gran minería a cielo abierto, mantiene la Ley de Entidades Financieras de la Dictadura, el sistema impositivo regresivo del Memismo, paga a libro cerrado una deuda externa ilegítima y al Fondo Monetario Internacional (FMI), a la vez que entiende y predica que, con esos pagos, enfrenta al Fondo y defiende el interés nacional (hay que ser caradura para sostener que pagarle al usurero todo lo que nos reclama, es “cagar al usurero”). Pero también promueve una ley contra la extranjerización de tierras, cosa que debemos apoyar.


El Modelo realiza la asignación universal por hijo, y ello debe ser apoyado, pero veta el 82 % móvil para los jubilados y lleva a la Anses a la imposibilidad de pagar los juicios que los jubilados ganan reclamando sus reajustes. Otro aspecto relevante del Modelo, que pone en evidencia los intereses substanciales que defiende, se advierte cuando le aplicamos el sabio dicho popular: Dime con quién andas, y te diré quién eres. Sus principales rostros en interior del país son: en Formosa, Insfrán; en San Juan, Gioja; en el Chaco, Capitanich; en la Provincia de Buenos Aires, Scioli; en La Rioja, Menem; en Rio Negro, Soria; en Córdoba, Jaime, y, como si esto fuera poco, para la Vicepresidencia, los tenemos a Boudou y La Mancha Ramón.
S
i esos son los rostros visibles del Modelo, podemos deducir de ellos qué intereses defiende. En el próximo número la sigo.


FUENTE: http://www.argentinalatente.org/


jueves, 6 de octubre de 2011

Carlos Soria: Represor y Kirchnerista

Soria en una amable cena con el Genocida Nazi Erich Priebke


Ex menemista, ex duhaldista y, ahora, kirchnerista, Carlos Soria se impuso en las últimas elecciones, encabezando las listas del Frente para la Victoria, y será el próximo gobernador de Río Negro.

El 25 de septiembre, Carlos Soria, referente local del Frente para la Victoria, se impuso sobre el candidato de la UCR y será el próximo gobernador de Río Negro, provincia que desde el ´83 fue gobernada ininterrumpidamente por el radicalismo.

Soria es un gran modelo de dirigente peronista. Fue diputado nacional en los ´90, acompañando al menemismo, y, posteriormente, ministro de Justicia y Seguridad en la Provincia de Buenos Aires, durante la gobernación de Duhalde. Cuando este fue presidente, Soria se desempeñó como jefe de la SIDE, cargo que ocupaba al momento de los asesinatos de Kosteki y Santillán, lo que lo ubica, al igual que a Aníbal Fernández, como uno de los principales responsables de los fusilamientos en el Puente Pueyrredón el 26 de junio de 2002.

Por si quedaran dudas sobre la orientación política de este referente peronista, ahora kirchnerista, puede mencionarse su relación con el histórico criminal de guerra nazi Erich Priebke, que se asilaba en Argentina, con quien ha compartido cenas, como quedó documentado en fotográficamente.

Su campaña electoral, que hizo eje en la “mano dura”, no está demás decirlo, fue apuntalada por la visita de ministros y referentes del gobierno como Boudou, Randazzo y Alicia Kirchner. El encargado de felicitarlo y destacar su victoria tras la elección fue su antiguo compañero durante el gobierno de Duahlde, Aníbal Fernández. “Soria se está alzando con cerca de 14 puntos de diferencia. Un resultado histórico (…) desde hace 28 años, desde el regreso de la democracia, que gobernaba el radicalismo esa provincia”.
Soria, por su parte, en pocas palabras explicó el funcionamiento del peronismo y defendió su alineamiento actual con el kirchnerismo. “Si vos me decís por quién siento más afecto, si por Kirchner o por Duhalde, lejos, lejos por Duhalde siento mucho más afecto. Me hizo dos veces ministro, mirá la confianza que me tendrá. Me llevó de diputado por la provincia de Buenos Aires, mirá si me quiere. Pero yo no tengo confusión: hoy el poder se llama Cristina Kirchner”.(1)

Carlos Soria se suma de esta forma a la larga lista de asesinos y represores que integran el gobierno de Cristina Fernández. Un kirchnerista con todas las letras.
NOTAS:
1) www.cronista.com

sábado, 1 de octubre de 2011

Desfile de candidatos: Martin Sabbatella

Algunos no olvidamos a los muertos de la Alianza


"SONRIE, SABBATELLA TE FILMA”, decían los carteles en Morón en 2008. El ex militante de la Federación Juvenil Comunista pobló su municipio de cámaras de video, e inauguró una central de control dirigida por la policía bonaerense, conectada directamente con 150 alarmas en escuelas, edificios públicos e instituciones, y con 77 patrulleros. El director general del ministerio de seguridad, Néstor Franco, dijo entonces: “Es reconfortante escuchar a un intendente que sepa y entienda tanto de seguridad. Nuestro trabajo desde el Gobierno de la Provincia se ve ampliamente facilitado en los municipios que cuentan con intendentes que entienden la política”. Durante su gestión, se registraron por lo menos 15 muertes por gatillo fácil y torturas en Morón(1).

Fue secretario del bloque parlamentario del Frepaso. Luego, concejal de la Alianza Frepaso-UCR, y, de su mano, llegó a la intendencia, en 1999, con sólo 29 años. Sin inmutarse con los 39 muertos en todo el país con que su gobierno se despidió de la presidencia, recién en 2003, abandonó el barco frepasista y creó el partido Nuevo Morón. En 2004, lanzó el Encuentro por la Democracia y la Equidad (EDE), con el que logró la re-reelección en 2007. En 2009, se presentó como diputado nacional, proclamando su apoyo a Néstor Kirchner, a quien declaró, con Raúl Alfonsín, “los mejores presidentes de la democracia”.

Ahora, se candidatea para la gobernación, ofreciéndose como “lista colectora” del kirchnerismo, porque, como anunció: “Nosotros tenemos la firme decisión de acompañar a Cristina (...) y vamos a hacerlo en cualquier escenario y con cualquier ingeniería electoral”. En materia de burocracia sindical, pone sus fichas junto a Hugo Yasky, a quien apoyó en la interna de la CTA.

Para la elección porteña, proclamó al banquero del PC, Carlos Heller, acompañado por Vilma Ibarra, aunque Sabbatella aclaró que aspira a conformar un frente con Filmus, Tomada o Boudou. Cualquiera le viene bien.

Como buen “progre”, es un entusiasta defensor de la ministra Garré, a la que llamó compañera en “el trabajo, el esfuerzo y la militancia”, que le devolvió el halago hablando del “municipio modelo”. Un municipio donde los barrios pobres, como Carlos Gardel, San Francisco, San José y Texalar, están militarizados; donde hay 264 prostíbulos en pleno centro, regenteados por la policía, y donde cualquier hijo de un trabajador sabe que su destino puede ser el de Luciano Arruga.

Desfile de candidatos:Eduardo Duhalde

Duhalde, Menem y el ídolo de los fans de 678
En 1973, Eduardo Duhalde ya era concejal en Lomas de Zamora. Luego fue intendente y de nuevo concejal, en 1983. Se integró al sector “renovador” del peronismo, con Menem, Cafiero y De La Sota, y en 1987 llegó al congreso nacional. 

 Su aceitado aparato fue el principal apoyo de Menem en la interna con Cafiero y De La Sota. Juntos, el riojano y el bonaerense ganaron la presidencia en 1989.

Poco después, anunció que competiría por la gobernación bonaerense en 1991. Su gestión se caracterizó por el clientelismo y por el alto nivel de corrupción, todo con un férreo manejo del aparato policial, comandado por Pedro Klodzyck, al que llamó “El mejor jefe de la mejor policía del mundo”.

 En 1994, encabezó la lista de constituyentes del PJ, y, tras la reforma constitucional para la reelección de Menem, obtuvo la propia como gobernador.

Su triunfo en 1995, con casi el 60% de los votos, contrastó con el 23% del peronismo en la Capital. Se posicionó como el hombre fuerte del PJ, y comenzó a confrontar con Menem. Aunque derrotado en las elecciones legislativas de 1997 por la Alianza UCR-Frepaso, unificó tras de sí a Ruckauf, Solá, los barones del conurbano y los gobernadores que se despegaban del desprestigiado Menem, Kirchner incluido.

 En 1999, lanzó su fórmula junto a Palito Ortega, con Ruckauf como gobernador. El fracaso de una operación propagandística concebida por su asesor Durán Barba, que desembocó en la Masacre de Ramallo(1), lo dejó fuera de carrera, y protagonizó la peor derrota de la historia del PJ frente a De La Rúa-Álvarez. Entonces, anunció su primer “retiro definitivo” de la política. Pero en octubre de 2001 juró como senador nacional, y, tras la crisis de diciembre, fue el quinto presidente elegido en trece días por la Asamblea Legislativa.


 En las elecciones adelantadas tras la represión en Puente Pueyrredón, sobraban los pretendientes peronistas a la presidencia. Después de descartar a Reutemann y De La Sota, Duhalde impulsó a Kirchner, que asumió con medio gabinete duhaldista, incluyendo todo el equipo económico, comandado por Roberto Lavagna. Posteriormente, Duhalde anunció su segundo y “definitivo retiro”.

 Pronto rompió con el kirchnerismo, y, tras el triunfo de Unión PJ-PRO en las elecciones de 2009, anunció su nueva candidatura presidencial.

 Autor de frases célebres, como “Este país está condenado al éxito”, o “el que depositó dólares, recibirá dólares”, su nombre está indefectiblemente unido a los asesinatos de Maxi y Darío, al narcotráfico, a los negociados, y a la “maldita policía”.