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martes, 21 de febrero de 2012

Pronunciamento de Plataforma 2012 sobre la Megaminería

Plataforma 2012 surge de la necesidad de construir una voz colectiva que pueda debatir abierta y públicamente los grandes problemas nacionales para contribuir al accionar social transformador, por fuera de los reduccionismos y del encapsulamiento del debate que promueve polarizaciones descalificadoras.

Plataforma 2012 es un colectivo de intelectuales y trabajadores de la cultura comprometidos en la lucha por un país verdaderamente independiente, una sociedad justa e igualitaria con plena vigencia de la libertad y los derechos humanos.

Plataforma 2012 se propone como un espacio plural, democrático e independiente de los diferentes grupos de poder, sea éste político, económico o mediático.

Desde su primer pronunciamiento, a comienzos de este año, Plataforma 2012 planteó la necesidad de recuperar el pensamiento crítico más allá del discurso del oficial. La enorme repercusión que produjo aquel primer documento y la cantidad de adhesiones que nos siguen llegando desde distintos puntos del país, confirman la existencia de aquella necesidad y comprometen a Plataforma a consolidar un espacio que pueda hacer audibles las múltiples voces que desde el campo popular piensan críticamente la realidad.

El relato oficial pretende enmascarar una realidad que eclosiona en diferentes manifestaciones en el cuerpo social. Plataforma 2012 considera que el desmontaje de ese relato – que por vía de la sacralización épica, la negación, la tergiversación, la desmentida, los silencios y ocultamientos tiende a imponer una visión monolítica y unívoca de la realidad – puede ser una herramienta que contribuya a resituar el debate de los grandes problemas nacionales. Desde esta perspectiva, los síntomas de malestar social, lejos de ser leídos como producto de algunas anomalías en el interior de un proceso transformador, pueden ser comprendidos como efectos de una política global de gobierno

Tres son los ejes en los que Plataforma 2012 se ha centrado desde su primer pronunciamiento: desigualdad, en un registro abarcador, que no se mide solamente en términos económicos, sino de desigualdad social, educativa, sanitaria, ambiental, de género, así como las implicancias que esto tiene en términos de desigualdades políticas y deterioro institucional; vínculos del gobierno con las grandes corporaciones económicas; y violación de los derechos humanos hoy.

En este sentido, la problemática de la minería transnacional – que a través de las demandas de la pueblada de Famatina hizo visibles las luchas presentes en todo el país -, ha demostrado su urgencia y dramatismo. Este tipo de minería ilustra de manera cabal los tres puntos enunciados y cómo esta tríada se inscribe en una política nacional: mayores desigualdades económicas, territoriales, sanitarias, ambientales y sociales; alianza estratégica entre el gobierno nacional y grandes corporaciones mineras transnacionales; y violación de los derechos humanos a través de la criminalización de la protesta social. Del mismo modo, el problema de la megaminería ha desenmascarado el relato mistificador del gobierno, que procura deslindar su responsabilidad en la aplicación de la política megaminera y sus consecuencias, atribuyéndola a decisiones de competencia exclusiva de los gobiernos provinciales, como si la aplicación de esas políticas no respondiera a una política nacional impulsada por el Ejecutivo y como si esos gobiernos no formaran parte de la estructura de alianzas oficialista.

Durante los años `90, bajo el gobierno neoliberal de Carlos Menem, se introdujeron grandes modificaciones en la sociedad y la economía argentinas. Con apoyo del FMI y otros organismos internacionales, se privatizaron los recursos naturales, entre ellos los minerales, y se sentaron las bases de un nuevo marco normativo y jurídico en relación a éstos, que se extiende hasta nuestros días. La aplicación de estas políticas neoliberales acentuaron aun más las asimetrías, condenando a los países dependientes y periféricos a la extracción y provisión de bienes primarios en favor de los países más poderosos del planeta, consumidores de las mismas. En la actualidad, los resultados de la aceptación de este patrón de acumulación son conocidos: tendencia a la reprimarización del aparato productivo interno -hecho confirmado por diferentes informes económicos-; extranjerización de la industria, de recursos naturales (minerales, petróleo, gas, tierras y agua); concentración económica -en algunas empresas multinacionales, que controlan el mercado global-; especialización productiva -exportación de algunos productos, sin valor agregado-; desigual distribución de los conflictos ecológicos y territoriales, que perjudica a los países periféricos, y, dentro de ellos, a aquellos sectores sociales de mayor vulnerabilidad; en fin, consolidación de verdaderos enclaves neocoloniales, que van configurando espacios productivos estructuralmente dependientes del mercado internacional en términos económicos, comerciales, financieros y tecnológicos.

En esta línea, lejos de ser “motor de desarrollo”, como argumentan sus defensores, la megaminería trasnacional refuerza la dependencia hacia los centros capitalistas de poder global, y profundiza las formas de desigualdad ya existentes a escala local, provincial y nacional: expoliación económica, devastación institucional, destrucción de territorios y depredación de bienes naturales, fragmentación y control social, cooptación científico-tecnológica, ya son hechos incontestables de nuestra realidad del siglo XXI, que no hacen más que remitir y actualizar la triste historia colonial del continente.

El caso de Bajo la Alumbrera, en la provincia de Catamarca, uno de los yacimientos de cobre más grandes de Sudamérica, es emblemático. Tras 15 años de explotación, el paisaje catamarqueño da cuenta de empobrecimiento; asistencialización generalizada de la población; falta de empleo, de agua, de electricidad; naturalización de la devastación ambiental; institucionalización del clientelismo y la corrupción; degradación de la cultura democrática; profundización de las desigualdades sociales y ambientales.

Recordemos que este tipo de minería se propone extraer los minerales diseminados en la roca portadora, a través del sistema de explotación minera a cielo abierto (open pit), que utiliza técnicas de procesamiento por lixiviación o flotación, esto es, sustancias químicas altamente contaminantes, que producen impactos negativos en la salud de las poblaciones y cuantiosos daños ambientales, los cuales han sido probados en diferentes países y regiones.

 Se trata de minería a gran escala, es decir, de mega-emprendimientos, una actividad que consume enormes cantidades de agua y energía y compite por tierra y recursos hídricos con otras actividades económicas (agricultura, ganadería, turismo). Dada su envergadura, estos emprendimientos tienden a desestructurar y reorientar la vida de las poblaciones, desplazando economías regionales preexistentes y “liberando” territorios que, de ahí en más, quedan presos de la lógica económica de las grandes compañías trasnacionales. En ese marco se producen hondas transformaciones de la ciudadanía; asistimos cada vez más a la territorialización de los conflictos y a la violación de derechos ambientales y colectivos, que se hallan amparados por la normativa nacional e internacional, y que incluyen también los derechos de los pueblos originarios (Convención 169 de la OIT). Dichas violaciones repercuten asimismo sobre los llamados derechos de primera generación, como son el de la libre expresión y el derecho de petición, impedidos u obstaculizados de modo recurrente en determinados escenarios provinciales (Catamarca, San Juan, La Rioja, entre otros).

Son las pequeñas y medianas poblaciones de nuestras provincias, sobre todo en las zonas pre-cordilleranas y cordilleranas, pero también en otras regiones áridas del país, las que hoy sufren la embestida de este modelo neocolonial. Desde las movilizaciones de Esquel, donde se llevó a cabo el único plebiscito en el país por este tema (2003), pasando por la represión y la pueblada de Andalgalá (2010), hasta la actual gran pueblada de Famatina, las poblaciones vienen rebelándose contra la expansión de este tipo de minería, con claros reclamos que subrayan el derecho a un ambiente sano, el derecho a elegir un modo de desarrollo congruente con el respeto de la vida presente y futura, de las personas y de los ecosistemas; en fin, el derecho a participar de las decisiones colectivas en el marco de una sociedad que se quiere democrática.

Esquel y Gan Gan, Andalgalá, Belén, Santa María y Tinogasta, Chilecito y Famatina, Calingasta y Jachal, Ingeniero Jacobacci y Bariloche, Gregores, Campana Mahuida-Loncopué y Rincón de los Sauces, General Alvear, San Carlos y Uspallata, Capilla del Monte, Casa Grande y Yacanto de Calamuchita, La Carolina y Merlo, Abra Pampa, Cangrejillos y Tilcara, Cafayate, Metán y Tolar Grande, Jasimampa y Sumampa, Amaicha del Valle y El Paso, valles enteros de diferentes provincias, entre tantos otros nombres, son algo más que puntos supuestamente remotos de nuestra amplia geografía nacional. Son poblaciones que, detrás de la bandera “El agua vale más que el oro”, han ido construyendo de modo perseverante y en situación de gran asimetría de fuerzas, una red de resistencias local y regional, que, en varios casos, ha tenido como producto la sanción de leyes provinciales que prohíben este tipo de minería con algunas sustancias químicas (Chubut, Río Negro, Mendoza, La Pampa, Córdoba, San Luis, Tucumán, La Rioja y Tierra del Fuego). Son estas poblaciones las que también estuvieron detrás de la defensa activa de la Ley Nacional de Protección de los Glaciares, que fuera vetada por la actual presidenta en 2008, resancionada en septiembre de 2010, luego de un arduo trabajo transversal de organizaciones sociales y ambientales, diferentes profesionales y representantes del Congreso Nacional, con la oposición activa de gran parte del oficialismo. Son estas poblaciones las que resisten de pie frente a la derogación de las leyes que prohibían este tipo de minería, como sucedió desde 2008 en La Rioja, y recientemente, en diciembre de 2012, en Río Negro.

Por ello creemos que resulta injusto y agraviante imputar “irracionalidad” o “falta de información” a la fuerte oposición que este tipo de minería ha generado en vastas poblaciones de nuestras provincias. La megaminería no es cuestionada por desconocimiento, ni por falta de cultura productiva, sino precisamente porque ésta constituye una síntesis acabada del maldesarrollo. Se trata además de un modelo que pone en jaque a la democracia, pues avanza sin consenso de las poblaciones, generando todo tipo de conflictos sociales, divisiones en la sociedad y una nueva espiral de criminalización de las resistencias. A la causa penal abierta contra los vecinos de Andalgalá y Famatina, se sumaron, primero, la detención de 18 vecinos en el pueblo de Santa María en Catamarca, a quienes se los acusa de entorpecer el tránsito terrestre (art. 194 CP) y de ser parte de una agrupación que tiene por objeto imponer sus ideas o combatir las ajenas por la fuerza o el temor (art. 213 bis); segundo, la represión desatada por la policía provincial contra los vecinos de Belén, que dejó como saldo decenas de detenidos (entre ellos, un niño menor de 13 años); tercero, la brutal represión y desalojo en Tinogasta y asimismo en Amaicha del Valle. Frente a estos hechos no podemos olvidar que ante la resistencia del pueblo de Gualeguaychú en defensa de sus derechos fue la propia Cristina Fernández de Kirchner quien firmó el decreto (828/2010) a través del cual instruyó al Procurador General del Tesoro a denunciar a 10 vecinos de Gualeguaychú acusándolos de los delitos de sedición, atentado contra el orden democrático, más otros 12 delitos que contemplan prisión efectiva.

Resulta claro que la criminalización de la protesta es una política represiva nacional que está siendo profundizada. En este y no en otro marco, el Congreso Nacional aprobó la nueva Ley Antiterrorista, enviada por el ejecutivo, que modifica la ya sancionada bajo el mandato de Néstor Kirchner en el año 2007.

Tampoco creemos que pueda responsabilizarse exclusivamente a las provincias, las cuales detentan el “dominio originario” de nuestros recursos naturales, luego de la reforma de la constitución de 1994. El marco económico y jurídico que beneficia a la megaminería se sustenta en una batería de leyes nacionales, sancionadas en los años `90, que aseguran una rentabilidad extraordinaria a las empresas, al compás del aumento de los precios internacionales de los minerales. Está legislación se mantiene en la actualidad y es custodiada por los legisladores nacionales oficialistas, junto a los sectores conservadores de ambas Cámaras, quienes no permiten siquiera la discusión de los proyectos que pretenden modificarla. Por su parte, a través del Tratado Binacional sobre Integración y Complementación Minera firmado con Chile -1996- que sancionó una legislación de “facilitación fronteriza”, se consumó la entrega de una parte de la cordillera a las transnacionales mineras, entre ellas a la empresa canadiense Barrick Gold que hoy opera en San Juan, a través de los emprendimientos mineros Veladero y Pascua-Lama. Esta empresa judicializó la ley nacional de protección de los glaciares, y logró, mediante una medida cautelar que dicha norma no se aplique en esa provincia. El tema está hace meses “a estudio” de la Corte Suprema de Justicia de la Nación dejando así a los glaciares a merced del negocio minero en San Juan. En el resto del país, la pasividad del gobierno nacional -como autoridad de aplicación- en implementar efectivamente dicha norma, resulta inaceptable.

Así, lejos de ser una “rémora” del viejo orden neoliberal, este ordenamiento jurídico-económico encuentra un apoyo incondicional en las políticas del gobierno nacional, desde 2003 hasta la fecha. En 2004, Néstor Kirchner avaló el Plan Minero Nacional, declarando la actividad de interés estratégico y sumando nuevos beneficios y exenciones a la misma. En el mismo año se firmó con Chile el “Protocolo Adicional Específico” al Tratado para el proyecto minero binacional Pascua Lama, donde –entre otras cosas- ambos países se obligaron a permitir a “los inversionistas de una y otra, el uso de toda clase de recursos naturales necesarios para el desarrollo minero, comprendiéndose en este concepto los recursos hídricos existentes en sus respectivos territorios”. La actual presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, no sólo ha buscado alentar la inversión minera -como en su discurso en El Qatar, en 2011-, sino que también ha dado muestras claras del apoyo del aparato del Estado a la megaminería. Uno de los ejemplos más emblemáticos, además del veto a la ley nacional de protección de glaciares, ha sido su participación en diferentes reuniones con Peter Munk, el CEO de la empresa Barrick Gold, tanto en Toronto como en Buenos Aires, a fin de facilitar un acuerdo tributario con dicha empresa, a cargo del proyecto binacional de Pascua-Lama. La fotografía que muestra a la presidenta en Canadá, junto a P.Munk, custodiada por tres banderas –la de Canadá, la de Argentina y la de la Barrick Gold- es todo un símbolo de la alianza estratégica entre gobierno nacional y megaminería, y sin duda quedará grabada en la memoria de los argentinos.

Las alusiones en el discurso presidencial a los sectores “ambientalistas”, supuestamente despreocupados por la suerte de nuestras islas Malvinas y la reciente exhortación a la “responsabilidad y seriedad sobre los planteos que se realizan”, no hacen más que poner en evidencia el manifiesto desprecio hacia las poblaciones movilizadas y el empeño por desplazar el eje de la discusión, ante el impacto nacionalizador que ha tenido la pueblada de Famatina respecto de la cuestión minera y el creciente apoyo de la sociedad hacia estas protestas. También evidencian un desprecio por la conservación del patrimonio y el futuro del país. Mientras en Catamarca se teme por la aplicación de la nueva ley antiterrorista sobre 18 asambleístas; mientras continúan las protestas y movilizaciones en diferentes ciudades de Río Negro; mientras el gobernador riojano se apresta a verter ingentes recursos económicos para torcer la voluntad de la población de su provincia; el gobierno nacional continúa acompañando con hechos la expansión de la megaminería. Desde el nombramiento del empresario minero Jorge Mayoral bajo el gobierno de Duhalde, quien continúa al frente de la Secretaría de Minería de la Nación, hasta el reciente nombramiento de un ex familiar de la presidente – Armando “Bombón” Mercado- como director del YMAD (Yacimientos Mineros Aguas de Dionisio), nada parece haber horadado la continuidad en las orientaciones gubernamentales en este tema.

Así, no se trata solamente de una discusión exclusivamente económica o ambiental, sino también de una discusión política. La megaminería es uno de los eslabones más contundentes –aunque no el único- que ilustra la continuidad y profundización por parte de este gobierno respecto de las políticas de explotación neocolonial y expropiación de los bienes naturales aplicadas en los ´90. El “relato” oficial, que procura presentarlas como parte de un modelo de crecimiento y generación de empleo, es una pieza clave para la construcción de un consenso social favorable que garantice su aplicación. La retórica épica sobre las bondades de la política megaminera se complementa con el ocultamiento y negación de sus efectos devastadores. Y cuando las poblaciones involucradas, lejos de contribuir al “consenso megaminero” buscado por el gobierno, desenmascaran la falacia cuestionando legítima y abiertamente la megaminería a cielo abierto, movilizándose para rechazarla y concitando – como en el caso de Famatina – solidaridades en todo el país, el gobierno echa mano a un nuevo recurso discursivo: la “desmentida”. Según este recurso, que pretende borrar de la memoria colectiva la imagen y el valor simbólico de aquel encuentro presidencial en Toronto con el CEO de la Barrick Gold, la megaminería a cielo abierto no formaría parte del proyecto político del gobierno nacional sino que correspondería a decisiones y acuerdos estrictamente provinciales – en este caso del gobernador Beder Herrera.

Todo esto pone en evidencia un deterioro de las instituciones. Por ello, vemos con mucha preocupación que el mismo gobierno que ha destruido el sistema nacional de estadísticas (lo que dificulta toda reflexión colectiva sobre pobreza, desigualdad, desempleo o inflación, y afecta seriamente las negociaciones salariales), que extorsiona a los jueces que lo desafían, que se ha ocupado de desoír o desarmar la estructura de controles institucionales sobre el poder, que ha reforzado el proceso de concentración del poder en el ejecutivo, hoy amenaza solapadamente con una reforma constitucional promovida por las peores razones de corto plazo.

Con la convicción de que los pueblos tienen el derecho de elegir el modelo de desarrollo que más convenga y beneficie a sus poblaciones, en función de un ideal de igualdad y de equilibrio con la naturaleza y en solidaridad con las movilizaciones vecinales de tantas pequeñas y medianas localidades de nuestro país, que se han levantado activamente contra este modelo neocolonial, en defensa de nuestras cuencas hídricas y de nuestros territorios, Plataforma 2012 plantea la necesidad de debatir e impulsar las siguientes propuestas:

1. Reforma integral del Código de Minería y derogación de la Ley de Inversiones Mineras (24.196) y sus modificatorias, que promueven y habilitan la destrucción de los bienes comunes y el despojo colonial de nuestras riquezas.

2. Aplicación efectiva de la Ley Nacional de Protección de los Glaciares en todo el país.

3. Recomposición ambiental de las zonas afectadas por los megaemprendimientos mineros que actualmente existen en el país.

4. Cierre de todas las causas abiertas a los ciudadanos criminalizados por manifestarse contra la megaminería

5. Urgente derogación de la nueva ley antiterrorista.

6. Urgente sanción de las leyes provinciales derogadas en La Rioja y en Río Negro, que prohibían este tipo de megaemprendimientos mineros.

7. Activación y ampliación de mecanismos participativos y de democracia directa que apunten a la democratización de las decisiones.

8. Propuesta de Declaración de una moratoria a nuevas concesiones a la exploración y explotación minera metalífera.

9. Propuesta y debate de una Ley Nacional de Prohibición de la megaminería metalífera con uso de sustancias tóxicas y la uranífera en todo el país.

10. Propuesta de realización de un gran debate nacional que reflexione y genere políticas públicas que apunten a una salida del extractivismo neocolonial, en pos de un equilibrado e igualitario desarrollo de los pueblos, respetando su cultura y sus formas de vida; en pos de la gestión pública y participativa de nuestros bienes comunes.

miércoles, 4 de enero de 2012

Frenan el plan de ajuste de Cristina y Peralta

Miles de santacruceños rodearon la Legislatura provincial impidiendo que se trate la ley de ajuste. Represión y crisis política.


Ajuste y represión Kirchnerista. Aquí el motivo de la Ley Antiterrorista



El martes 27 de diciembre el gobernador Peralta, por cadena provincial y en forma sorpresiva, anunciaba que enviaría a sesión extraordinaria un proyecto de ley para, entre otras cosas, congelar los salarios, las paritarias y la incorporación de personal a la administración pública, por un año renovable por otro.

Además disponía el pago en bonos a proveedores del Estado y una reforma que llevaría la edad jubilatoria a 65 años los hombres y 60 las mujeres -para los docentes a 60 y 57, respectivamente- con 30 años de aporte; atar la movilidad jubilatoria a la recaudación y no a las modificaciones de los activos (82% móvil); la suba del aporte jubilatorio (Santa Cruz es la provincia donde los trabajadores pagan el porcentaje más alto, entre el 14 y 16%, llevándolo en algunos casos hasta el 18%, el que sería según trascendidos el más alto del mundo). Así quedaba eliminada la “jubilación santacruceña”, de 25 años de aporte sin límite de edad, pero con el porcentaje de aporte más alto.

También anunciaba el pago del aguinaldo hasta un tope de $4.000, cuando hay muchos sectores que cobran más de este importe. Tengamos en cuenta que la canasta familiar en Santa Cruz ronda -según la localidad- entre $10.000 y $18.000. Esto abría el peligro de no pago de salarios. El fundamento fue que Nación ya no tenía plata para dar de coparticipación, y la provincia estaba fundida gracias al bloqueo de las plantas petrolíferas por los trabajadores petroleros y los docentes.

Lo que no dijo el gobernador en ese discurso es que las mineras, petroleras y pesqueras han saqueado la provincia y lo siguen haciendo, que sólo pagan -en el caso de las mineras- el 1% de impuestos -el 3% nacional menos el 2% por exportar por puertos patagónicos-. Que no se le pone un impuesto a la gran propiedad ni al juego. Ni mencionó la plata que se robó Kirchner de liquidación de reservas que se encontraban en el exterior, etc. O sea, el ajuste era para los trabajadores mientras que los monopolios y terratenientes seguían de fiesta.


La respuesta no se hizo esperar…

Se juntó la Multisectorial integrada por CTA, APEL, Adosac, Judiciales, ATE, SOEM, Vialidad, Vigiladores Privados, PO, MST, PCR, y diputados radicales, apoyados por Encuentro Ciudadano, Luz y Fuerza, Cámara de Comercio, Cámara Empresarial,  Proyecto Sur, APAP, Centro de Jubilados.

La Multisectorial citó a los diputados del FVS, que habían dicho estar en contra de la reforma pero no se presentaron, entonces acordó evitar a toda costa que la Cámara de Diputados sesionara y aprobara este nefasto ajuste. Así fue que en horas de la tarde se implantó una carpa y empezó la vigilia para que la policía no vallara la Cámara y asegurara la entrada de los diputados.

Al día siguiente la sesión estaba llamada para las 16 hs, pero desde temprano los diputados del FVS -que son 22 sobre un total de 24-, quisieron entrar disfrazados de policías; cuando los trabajadores los reconocieron empezaron los primeros disturbios.
Los más conservadores dicen que se juntaron 3.000 personas, mientras que la Multisectorial habla de 5.000. La gente pasaba y decía “yo no los voté para esto”, “el Frente nunca habló de ajuste en su campaña”, etc.

Con el transcurso de las horas creció la presencia de manifestantes y también se hizo importante el humo denso de las cubiertas, que se multiplicó a lo largo de la jornada. La llegada de la columna de trabajadores de Luz y Fuerza dejó sin luz a la Legislatura provincial.

A mitad de mañana y cerca del mediodía, hubo dos escaramuzas entre los manifestantes y la Policía, cuando ésta última volvió a intentar, como el día anterior, colocar las vallas de protección frente al Palacio Legislativo. En ese último enfrentamiento hubo represión y unos 10 manifestantes terminaron con heridas leves, tres de ellos fueron atendidos en el hospital.


Se suspende la sesión

En medio de fuertes incidentes, los diputados suspendieron la sesión. La resolución fue firmada por el vicegobernador Fernando Cotillo y 11 diputados. Sin luz, con el aire enrarecido por la quema de cubiertas, y fundamentalmente la “virulencia” y “fastidio” de la gente, llevó a los legisladores a desistir de avanzar con la sesión extraordinaria para tratar las medidas económicas.

Poco después, las declaraciones radiales del diputado Matías Bessi adelantando la abstención de La Cámpora anticipaban lo que finalmente fue la decisión del Bloque del FVS, avalada por la Presidencia de la Legislatura, la suspensión de la Sesión Extraordinaria.

En conferencia de prensa, que comenzó pasadas las 14 hs, el presidente del Bloque del PJ Rubén Contreras, junto a un grupo de 10 diputados, dio las razones de la decisión. “Hemos decidido suspender la sesión a raíz de todo lo que sucede en el exterior de la Cámara, han roto los vidrios, hay mucha virulencia, mucho fastidio de la gente a raíz de estas leyes que íbamos a tratar en el día de hoy, así que se ha decidido suspender la sesión” señaló Contreras.

“La idea que tenemos, que han pedido los gremios, y que muchos de nosotros compartimos, los 11 diputados que estamos acá y algunos que no pudieron ingresar, es a esta ley discutirla de cara a la gente, creemos que es fundamental que así lo hagamos”, indicó. Contreras admitió que en la Caja “hay que hacer modificaciones, porque tiene un déficit importante” pero la idea “era discutirlas, más allá de que estemos de acuerdo o no” con los gremios, sostuvo el diputado del PJ.

“Debemos decirle (a los gremios) claramente qué es lo que queremos hacer, y la idea también es que ellos puedan hacer el aporte correspondiente” sostuvo el titular del Bloque, y reconoció que durante la jornada, “no hemos tenido comunicación con el gobernador”. Sostuvo que se podría convocar nuevamente a sesión extraordinaria “en los próximos meses, pero la idea es tratar las medidas con la gente, porque hay 42 mil activos y 14 mil pasivos que están esperando que nosotros vayamos a hablar con ellos”.
Lo que no dicen estos sinvergüenzas es que desde 1991 no se presentan balances transparentes de la caja de previsión, lo cual demuestra su vaciamiento. ¿Cómo puede ser que una Caja donde los trabajadores aportamos el porcentaje más alto del país esté fundida?

El vicegobernador aseguró la “normalidad institucional”, al tiempo que confirmó las renuncias de Álvarez (ministro de la Producción,  que maneja la plata y responde directamente a Julio De Vido) y “Pancho” Anglesio secretario de ministros, la del jefe de Policía, Jorge Hassan. También se alejaron la secretaria de Cultura, y el interventor de canal 9, ambos allegados a la Campora. De esta manera buscó dar por finalizada la usina de rumores que funcionó durante toda la tarde y noche, que iban desde la renuncia del gobernador hasta la intervención de la provincia, dejándola a cargo del actual ministro de Defensa, Arturo Puricelli. Corrieron fuertes rumores de un nuevo mensaje por cadena provincial por parte del gobernador, los que fueron desmentidos.

No se esperaban la masiva presencia de trabajadores en las calles, y el estado de ánimo de los mismos, que mantuvieron fuertes enfrentamientos con la policía con un saldo de más de 20 heridos entre trabajadores y personal policial. Hay que tener en cuenta que la mayoría de la gente ya se había ido de vacaciones, con lo cual el porcentaje de gente que se expresó fue muy alto.


Disfrazados y patéticos

Al parecer el hecho que habría colapsado la paciencia de los manifestantes fue que algunos diputados y el vicegobernador Fernando Cotillo ingresaron al recinto por detrás de la Legislatura, en calle Muratore, “disfrazados de policías”. Allí habrían sido identificados, e incluso se generaron forcejeos con algunos trabajadores y la Policía, encendiendo así una mecha que pocos minutos más tarde haría explotar del todo a los manifestantes. 
De los insultos y amenazas de un primer momento se pasó, cerca de las 13 a una fuerte represión policial que intentó dispersar a los manifestantes disparando gases lacrimógenos, pero contrariamente al objetivo planteado, los policías recibieron una lluvia de piedras, y fueron enfrentados por los manifestantes. Los enfrentamientos se multiplicaron en varias calles por los alrededores de la Cámara. 


La suspensión sería hasta marzo

La situación de extrema violencia se vivió incluso después de que los diputados oficialistas anunciaran formalmente la suspensión de la sesión. El clima seguía tenso porque los trabajadores aseguraron que no se moverían de allí hasta que “no den de baja el proyecto”. 
Esta postura firme de los trabajadores enardeció a los policías que intempestivamente comenzaron nuevamente con una brutal represión dando lugar, cerca de las 15.30 hs, al momento de mayor enfrentamiento que dejó la mayor cantidad de heridos. 

En el marco de la crisis institucional que se generó a partir de la resistencia sindical y popular, al paquete de medidas formuladas por el Gobierno y enviado a la Legislatura, el gabinete de Daniel Peralta sufrió bajas.

En medio de la batalla campal fuera de la Legislatura, el diputado de La Cámpora Matías Bessi anunció el retiro “formal” de dicha agrupación del gobierno de Daniel Peralta, considerándolo al mandatario “responsable” de un modelo de gestión que derivó en la crisis financiera que provocó el paquete de medidas de ajuste que hoy se intentaba sancionar, lo que sorprendió a propios y ajenos. Y motivó una fuerte réplica de los diputados del PJ, encabezados por el presidente del bloque, Rubén Contreras, que calificaron de “mentiroso” al legislador camporista.

“Los compañeros de La Cámpora que estamos en la gestión provincial hemos decidido retirarnos del gobierno provincial, que hemos acompañado hasta este momento, pero las condiciones en las cuales se prevé que seguirá la situación, nosotros no estamos de acuerdo, y acá existe un esquema de un espacio político en el cual nosotros no nos sentimos incluidos”, indicó Bessi en declaraciones radiales. Parece que estos diputados tienen mala memoria; la provincia es gobernada desde la década del 90 por el kirchnerismo, por lo tanto ¿a quien le echan la culpa: al gobernador Peralta en su primer mandato, a Sancho que se tuvo que ir en el 2007, a Acevedo que se tuvo que ir con el caso Sallago, o a el padre de todos los males, Néstor Carlos Kirchner, todos del FVS?

Queda claro que la movilización popular agravó las diferencias en el gobierno, ya que de la misma participaron hasta punteros de La Cámpora. Lo que no dicen los dirigentes de esta agrupación es que esta reforma jubilatoria era copia fiel de un proyecto presentado por el ahora vicepresidente de la Cámara de Diputados y miembro de La Cámpora Mauricio Gomez Bull. No pueden hacerse los distraídos, acordaban con el ajuste, pero como dijo un compañero “cuando el barco se hunde las ratas salen primero”.

Fuente: pcr.org.ar

viernes, 9 de diciembre de 2011

Nuevo ataque a la Educación Pública

El gobierno porteño, desconociendo la voluntad de los trabajadores de la educación, y sobornos, represión patoteril y policial mediante, ha asestado un nuevo golpe a la educación pública, al aprobar la eliminación de las Juntas de Clasificación docentes.

En la madrugada del pasado viernes 2 de diciembre, “entre gallos y medianoche” y entre sobornos, balas de goma y gases lacrimógenos, la legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, aprobó una ley que golpea profundamente a la escuela pública. Se trata de la ley que crea la Comisión de Registro y Evaluación de Antecedentes Profesionales (Coreap), formada íntegramente por miembros designados por el gobierno de turno, que anula el rol de garantes de la transparencia del ingreso y de la carrera docente de las Juntas de Clasificación, formadas por representantes docentes elegidos cada dos años (mayoría) y representantes del ministerio de educación (minoría).

Control y disciplinamiento
Con la creación de esta comisión, que comenzará a funcionar en 2013, todo lo que concierne a la designación y al ascenso de los docentes, en lugar de caracterizarse por la transparencia y la democracia que garantizaban las Juntas, se limita a las decisiones unilaterales del gobierno de turno, hoy el del Pro. Ahora, las Juntas pierden todo su poder y además de reducirse de 15 a 7, modificando su composición a favor del gobierno, se limitan a cumplir un rol de “contralor”.
 
Con la implementación de esta nueva legislación, el gobierno busca instrumentar el control y el disciplinamiento de los trabajadores de la educación, priorizando la selección de aquellos docentes que se ajusten a sus lineamientos políticos y castigando a los que no lo hagan. Esta ley trasciende al gobierno macrista actual, porque instaura una dependencia directa entre la designación de docentes por parte del gobierno de turno, coartando el carácter democrático de la educación pública y profundizando criterios privatizadores, tales como la selección del personal, no tanto por las aptitudes, capacidades y experiencia de los maestros, sino por la ideología. Es necesario recordar aquí que, desde que existen las Juntas de Clasificación, sólo habían sido derogadas por la dictadura militar.
 
Además, la promulgación de esta ley implica la modificación de 24 artículos del Estatuto Docente, que rige lo concerniente a las tareas y a los salarios. Así, no sólo la ley votada en la madrugada del viernes cambia los criterios públicos del ingreso y el ascenso en la docencia, hacia una orientación de control y disciplinamiento, sino que, además, se ha constituido en una avanzada gravísima, unilateral e inconsulta, sobre el Estatuto, una conquista esencial de los trabajadores de la educación.

Las Juntas de Clasificación fueron defendidas por la casi totalidad de los docentes porteños. Esto se puso de manifiesto en los paros masivos y en las crecientes movilizaciones de los últimos meses. Además, se evidenció en la masiva elección de Juntas en la que el 80% de los trabajadores de la educación respaldaron su permanencia.
 
El Estatuto del Docente, hace más de veinte años fue debatido y elaborado con la participación de todos los docentes, en jornadas institucionales en todas las escuelas. Es la bandera que nadie pone en cuestión entre los docentes. Para los maestros, el Estatuto no se toca.
Pues bien, la “Ley de Democratización, Transparencia y Modernización de las Juntas de Clasificación” que se votó es, justamente, antidemocrática y poco y nada transparente. El gobierno y los legisladores (Pro, Coalición Cívica) desconocieron las voluntades y las distintas expresiones de los docentes en lo que respecta a las Juntas de Clasificación y al Estatuto del Docente.
 
Primero, mandaron las patotas de Macri para garantizar la protección y el ingreso al edificio de los legisladores adictos, golpeando y amedrentando a los maestros. Las negociaciones previas a la sesión definitiva, se caracterizaron por las compras de votos con cargos para los legisladores salientes (puestos en el Banco Ciudad, entre tantos otros sobornos). Después, vino la represión directa con balas de goma y gases lacrimógenos tirados desde la legislatura y un extensivo operativo policial en las inmediaciones del edificio.
 
Es decir que 30 legisladores, amparados en la represión y accediendo a todo tipo de prebendas, violentaron,  “en democracia”, la voluntad y la elección de miles de trabajadores de la educación.

Así actuó la burocracia
Es claro que el reciente conflicto docente cobró alcance nacional. La solidaridad con la lucha de los trabajadores de la educación se hizo llegar desde varios puntos del país y hasta el ministro nacional, Sileoni, se manifestó diciendo que los docentes porteños no tenían necesidad de hacer paros, es decir, apoyando la iniciativa del macrismo. Sin embargo, la CTERA se caracterizó por ser la gran ausente. Así como ayer aisló a los docentes de Santa Cruz, hoy hace lo mismo con los porteños, transformándose en cómplice de esta avanzada contra la escuela pública.
La conducción del sindicato mayoritario y de mayor influencia de la ciudad, la UTE, se dedicó a contener un movimiento que, en un determinado momento del conflicto, no pudo controlar y se encauzó, fugazmente, en algunas iniciativas de autoconvocatoria o de Ademys. Entonces, la conducción de la UTE apostó a la negociación y no a la lucha, llegando al punto de proponer la reducción de la cantidad de juntas y a boicotear cualquier intento de profundización del conflicto, ya sea con la nacionalización o con la adopción de un plan de lucha concreto que implique paros escalonados, y a reducir los ámbitos de participación al no convocar a plenario de delegados durante los días clave y decisivos.
 
En el momento de la votación, los docentes porteños se encontraron desarmados para proseguir la lucha, ya que el inicio de la represión bastó para dispersar al grueso de la movilización y encontró desorganizados a los sectores que estaban dispuestos a resistir. Más allá del paro en repudio a la represión convocado por Ademys, no existió ningún plan de acción puntual, ninguna medida de fuerza para los días por venir.
 
Esta situación nos pone por delante la tarea de reorganizar las fuerzas que se expusieron en la importante lucha protagonizada por los trabajadores de la educación, de avanzar en la disputa contra la burocracia sindical y de balancear la pelea dada en las calles para dar un paso más en organización, para que las luchas por venir nos encuentren en mejores condiciones.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Scioli: impuestazo, endeudamiento y ajuste

Por: Daniel Rapanelli


Scioli carga la crisis a los trabajadores. Si se quejan, cobran.

Scioli no perdió el tiempo a la hora de enviar a la Legislatura un presupuesto ajustador. Según el ministro de Economía, Arlía, "El presupuesto tiene en cuenta la crisis mundial, por lo tanto estamos preocupados en prever".

No se contempla allí partida alguna para aumentar los salarios públicos, de los docentes y los jubilados bonaerenses. La "ley de leyes" provincial dibuja también las cifras del déficit fiscal en 6.600 millones de pesos. En el rubro "autorización de endeudamiento", tramo crucial del presupuesto, salta la liebre: éste alcanza más de 30 mil millones de pesos. Allí se incluyen mil millones de pesos en obras, renovación de deuda externa por 700 millones de dólares y, desde luego, el aumento salarial, cualquiera sea éste.

 Tengamos en cuenta que si la provincia siguiera la pauta en boga -espantosa- del 18%, estamos hablando de 9 mil millones de pesos. De manera que las paritarias estarán cargadas directamente al déficit provincial. Hasta ahora, Scioli llegó a pagar para endeudar a la provincia la sideral tasa de interés del 12,3% en dólares.

 La crisis capitalista ya elevó las tasas y el riesgo país. El endeudamiento puede llevar a la provincia (que ya tiene 14 mil millones de dólares de deuda) a la bancarrota, pero habrá que ver si hay acceso a la banca usurera internacional.

El presupuesto oculta también la deuda de la provincia con la Nación, que ascendía en 2010 a 50.000 millones de pesos. Conclusión: el gobierno seguirá emitiendo un festival de letras y bonos, y saqueando a los trabajadores y jubilados. La "financiación" forzada, a través del Instituto de Previsión Social, forma parte del proyecto presupuestario, en línea con el gobierno nacional y su saqueo a la Anses.

Así llega el impuestazo, presentado como una profundización de la "progresividad fiscal" para disimular que la mayor presión tributaria es a los trabajadores, a la clase media y al consumo. El aumento del impuesto inmobiliario urbano (32% promedio) afectaría a 4.700.000 contribuyentes, desmintiendo el verso oficial que limita los aumentos a los sectores "pudientes". Sólo las viviendas con una valuación fiscal menor a 25.000 pesos (6 mil dólares) estarían exentas. Para las propiedades con valor fiscal superior a 150.000 pesos, el aumento sería superior al 30%. Este impuestazo está "previsto" en dos etapas, ya que en 2013 se aplicaría una recategorización (una forma de revaluación) general de las propiedades con nuevos aumentos, que podrían cuadruplicar lo que hoy se paga. El paquete también sube el valor de las patentes del parque automotor, y no sólo de aquellas de "alta gama".

Como contrapartida, el impuesto inmobiliario rural sólo aumenta un 27% promedio -cuando el valor que tributan los capitalistas agrarios es decenas de veces inferior al valor real del mercado, que subió espectacularmente como resultado del boom sojero. Este mayor gravamen es incluso parcial, porque los distritos del sudoeste bonaerense pagarían la tercera parte del aumento.

La demagogia para captar a los "progres" del Movimiento Evita y La Cámpora, que acompañaron la reelección de Scioli, es de cartón. El sabbatellismo también hizo de taparrabos de esta demagogia. Primero, porque el aumento a los ingresos brutos sobre las bebidas alcohólicas y el tabaco se va a trasladar directamente a los consumidores. Segundo, porque el mayor gravamen sobre los terrenos baldíos (la mitad de las partidas pagarán entre 30 y 62 pesos más) no le hace ni cosquillas a la especulación inmobiliaria -base de sustentación capitalista del gobierno de Scioli y las intendencias, desde Massa al "Barba" Gutiérrez. Tercero, porque también es mínimo el aumento que se aplicará a los countries, clubes de campo y clubes de chacra. La "puta oligarquía", bien gracias.

Scioli es Macri, antes y después de las elecciones. Las victorias de Jorge Macri y de los pollos de Massa sólo refuerzan la orientación social del gobernador K.

No al pago de la deuda externa provincial. Impuestos progresivos a las grandes empresas capitalistas que concentran en la provincia el 40% de la riqueza del país. Actualización del inmobiliario rural de acuerdo con los precios de mercado. Salario igual al costo de la canasta familiar. Que se dispongan las tierras fiscales y privadas ociosas para la construcción de viviendas populares, y que se destinen las partidas necesarias del presupuesto para un plan integral de urbanización y obras públicas para los asentamientos y villas.

Fuente: Po.org.ar