martes, 10 de enero de 2012
Los negociados del Grupo Roggio con Metrovías
Por: Damián Solanas
Toda la verdad sobre el traspaso del servicio de subtes de la Nación a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
viernes, 6 de enero de 2012
Primer documento de: Plataforma para la recuperación del pensamiento crítico
Escapar al efecto impositivo de un discurso hegemónico no es una tarea fácil. Pero es necesario y posible generar una voz colectiva que enuncie este problema y lo transforme en acto de demanda. Si algo nos define como intelectuales es pensar sobre el mundo y la sociedad en la que vivimos, poner en cuestión los problemas que nos plantea, promover el debate de ideas, intentar leer más allá de la letra manifiesta y visibilizar lo oculto, tratar de salir de la mera apariencia de los efectos para bucear en las causas que los determinan. En síntesis, sostener nuestra capacidad y conciencia crítica y manifestarla, romper el silencio, como paso imprescindible hacia un accionar colectivo y transformador.
No encontramos este ánimo en algunos trabajadores del campo de la cultura, a quienes hemos respetado y queremos seguir respetando, pero que al colocarse como voceros del gobierno han producido una metamorfosis en relación con su historia y su postura crítica.
Nos encontramos ante verdaderos escándalos de diferente naturaleza y calidad, que tienen como denominador común la impunidad en relación con las responsabilidades de quienes nos gobiernan. Y de manera paralela, asistimos a la construcción de un relato oficial, que por vía de la negación, ocultamiento o manipulación de los hechos, pretende investir de gesta épica el actual estado de cosas.
Javier Chocobar, Diego Bonefoi, Nicolás Carrasco, Sergio Cárdenas, Mariano Ferreyra, Roberto López, Mario López, Mártires López, Bernardo Salgueiro, Rosemary Chura Puña, Emilio Canavari, Ariel Farfán, Felix Reyes, Juan Velázquez, Alejandro Farfán, Cristian Ferreira. Vemos crecer la lista de los asesinados. Muertes que en su repetición no dejan de asombrarnos. Muertes que van cubriendo toda nuestra geografía. Muertes que, lejos de ser inocentes, marcan un encarnizamiento represivo que no puede ser negado ni atribuido a lejanas decisiones para desresponsabilizar al gobierno central. Ahora descubrimos que desde 1994 somos un país federal, y que por lo tanto las muertes dependen de las policías provinciales, o de los caciques locales. Curiosa apelación al federalismo, cuando es el gobierno nacional el que ejerce el centralismo unitario y decide de hecho los presupuestos provinciales, el que resuelve candidaturas, impone ministros y se abraza con los gobernadores casi al mismo tiempo de ocurridos los hechos.
Muchas de las últimas muertes están vinculadas a la carencia de tierra, y detrás de cada nombre hay una historia de vida que se remonta a la histórica lucha de los pueblos originarios contra el despojo del que han sido objeto. El proceso de concentración de la propiedad de la tierra y la soja-dependencia de los últimos ocho años son un correlato en el presente de aquel despojo, que el discurso oficial oculta.
El “relato” hegemónico pretende imponerse sobre la materialidad y el valor simbólico de estas muertes. Efectivamente, en torno a estos y muchos otros hechos se elabora un discurso oficial que construye consensos, porque aparenta dar cuenta de una serie de necesidades sociales y reivindicaciones nacionales mientras se afianza la persistencia de lo mismo que aparenta cuestionar.
Este relato disciplinador y engañoso utiliza la potencia de los recursos comunicacionales de que dispone crecientemente el gobierno para ejercer control social mediante la inducción de mecanismos alienatorios sobre las formas colectivas de la subjetividad.
Quieren aparecer como actores de una gesta contra las “corporaciones”, mientras grandes corporaciones como la Barrick Gold, Cerro Vanguardia, General Motors, las cerealeras, los bancos o las petroleras – y el propio grupo Clarín, hoy señalado como la gran corporación enemiga – han recibido enormes privilegios de este gobierno.
Quieren también aparecer como protagonistas de una histórica transformación social, mientras la brecha de la desigualdad se profundiza. Y cuando la realidad se impone sobre el “relato”, los voceros oficiales y oficiosos del gobierno sostienen que se trata de “lo que falta”. Según los intelectuales reunidos en Carta Abierta, “lo que falta” sería – más allá de las “asignaturas pendientes” que estarían dispuestos a admitir – una cuestión de “imaginación política”. Y lo que es evidencia y síntoma de lo que no sólo no se transforma sino que se profundiza sería – como en el fenómeno de las placas tectónicas - algo así como restos traumáticos del pasado en el interior de un proceso transformador, que reaparecen una y otra vez.
El contenido de la producción ideológica oficial se inscribe en una metodología. La discusión de ideas es sustituida por la descalificación del interlocutor y toda disidencia es estigmatizada. Trivialización del debate, bravata “intelectual”, sacralización de sus referentes con independencia de las acciones que producen, son sólo algunas de las modalidades en las que se expresa el intento de imponer un discurso único. Cuando desde los medios públicos se utiliza la denigración de toda voz crítica por medio de recortes de frases, repeticiones, burlas y prontuarización como procedimiento intimidatorio y se invalida a esas mismas voces cuando se expresan en otros medios, se produce una encerrona que por una u otra vía sólo promueve el silencio.
Hoy la homogeneidad discursiva empieza a estar atravesada por algunas filtraciones que la erosionan: el relato épico ha iniciado un proceso de cierto desenmascaramiento. La asociación entre derecho de huelga y extorsión o chantaje, o la justificación de la sanción de la ley antiterrorista, serían expresiones paradigmáticas de este fenómeno.
A pesar del afán disciplinador del discurso hegemónico, es nuestra responsabilidad como intelectuales y trabajadores de la cultura romper el silencio que pretende amordazar el pensamiento crítico y promover un debate transformador de los grandes problemas que plantea el presente. Es necesario. Y es posible.
Pablo Albarello, Mirta Antonelli, Bibiana Apolonia de Brutto, Norma Barros, Héctor Bidonde, José Emilio Burucúa, Jorge Brega, Manuel Callau, Ana Candiotti, Nora Correas, Diana Dowek, Lucila Edelman, Sandra Franzen, Roberto Gargarella, Adriana Genta, Liliana Helman, Eduardo Iglesias Brickles, Diana Kordon, Darío Lagos, Alba Lancillotto, Matilde Marin, Lucrecia Martel, Gabriela Massuh, Francisco Menéndez, Luis Felipe Noe, José Miguel Onaindia, Jorge Pellegrini, Derly Prada, Mabel Ruggiero, Carlos Ruíz, Alfredo Saavedra, Luis Sáez, Horacio Safons, Beatriz Sarlo, Alberto Sava, Herman Schiller, Aurora Juana Schreiber, Maristella Svampa, Nicolás Tauber Sanz, Osvaldo Tcherkaski, Yaco Tieffenberg, Enrique Viale, Dennis Weisbrot, Patricia Zangaro, Daniel Zelaya.
miércoles, 4 de enero de 2012
Frenan el plan de ajuste de Cristina y Peralta
Miles de santacruceños rodearon la Legislatura provincial impidiendo que se trate la ley de ajuste. Represión y crisis política.
Los negociados del Grupo Roggio con Metrovías
Toda la verdad sobre el traspaso del servicio de subtes de la Nación a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
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| El traspaso de los subtes de Nación a Ciudad. |
El traspaso del servicio de subtes de la Nación a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires reviste características interesantes de analizar:
Si bien es importante la injerencia de la Ciudad en las decisiones de política y planificación del transporte que opera en su jurisdicción, el gigantesco negociado y estafa que se vienen arrastrando año a año desde la privatización del servicio de subtes -1993 en manos de Metrovías/Grupo Roggio- continuarán, como nunca, vigentes.
La efectiva transferencia en los términos que está planteada es una puesta en escena armada conjuntamente por el Kirchnerismo y el macrismo con el objetivo de, por un lado, desvincularse del costo político que implicaría la aplicación de ajustes tarifarios y, por el otro lado del mostrador, dar luz verde a la profundización de los negociados entre el Grupo Macri, la Constructora Benito Roggio (Metrovías) y las compañías Chinas asociadas a la venta de material ferroviario.
Cabe mencionar que ambos consorcios, tanto Macri como Roggio, fueron y son parte de la elite empresaria del gobierno kirchnerista y poseen recorridos en común desde hace años. Además de haber compartido juntos la construcción de la Autopista Rosario-Córdoba, las dos se asociaron en la explotación del ferrocarril Belgrano Cargas conjuntamente con la aceitera china Sanhe Hopefull Grain & Oil, al igual que, mantienen actualmente ese vínculo en la construcción del subte de la ciudad de Córdoba junto a la empresa china estatal Railway Internacional. Todas las adjudicaciones, es bueno remarcarlo, contaron con la bendición del Gobierno Nacional.
No deja de aturdir enterarse que Metrovías (Grupo Roggio) en el último año recibió en concepto de subsidios más de 700 millones de pesos mientras que en el mismo año decidió repartir dividendos por $150 millones entre sus accionistas.
El sistema de subsidios, ejercido rigurosamente desde los años noventa y profundizado por el gobierno kirchnerista, lejos de consistir en una transferencia de recursos hacia los sectores con menos ingresos acabó sirviendo a la concentración empresaria amparada por la Ley 25.561, de Emergencia Pública y el Decreto 2075/2002, de Emergencia Ferroviaria.
Ambos instrumentos desligaron a las empresas concesionarias del deber de cumplir con el régimen de inversiones estipulados en cada uno de los contratos, mientras que las tarifas congeladas junto con el subsidio estatal sirvieron para garantizar un margen de rentabilidad único para el sector empresario desligado de todo riesgo. De esta manera, sin un sistema de mantenimiento adecuado ni reposición del material amortizado, el sistema perverso creado fagocitó a los bienes públicos prestadores de servicios. Esos mismos bienes deberán ser ahora repuestos, por decisión política del Gobierno Nacional y Porteño, ahora sin subsidios, costeados por los mismos usuarios. Gatopardismo mediante, cuando la crisis se acerca algo deberá cambiar para que nada cambie, el régimen de garantías de beneficios al sector empresario seguirá vigente.
Fuente: infosur
domingo, 1 de enero de 2012
Santa Cruz: El reino de Nadalandia
Por: Félix Herrero
Santa Cruz debe recurrir a un cruento ajuste a través de una ley sacada de apuro y que recorta el amerrete bienestar con que vive la mayoría de los argentinos.
Fuente: infosur
Santa Cruz debe recurrir a un cruento ajuste a través de una ley sacada de apuro y que recorta el amerrete bienestar con que vive la mayoría de los argentinos.
Fuente: infosur
lunes, 26 de diciembre de 2011
Cambio de época y destino nacional
La crisis del capitalismo global tiene su correlato nacional: la precariedad de un modelo político-económico y cultural opresor e incapaz de realizar la emancipación que desde ya vienen requiriendo los tiempos por venir.
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| Cambio de Época, por Alcira Argumedo |
Por: Alcira Argumedo, socióloga y diputada nacional por Proyecto Sur
I.- ARGENTINA EN EL CONCIERTO MUNDIAL
El escenario internacional enfrenta un cambio de época histórica: se cierra el ciclo de la Edad Contemporánea y de la Revolución Industrial, planteando arduos desafíos para Argentina y América Latina. A la declinación de la Europa central, que durante cinco siglos ejercieron su hegemonía a nivel mundial, se suma ahora la de Estados Unidos, que hace sólo dos décadas proclamaba el “fin de la historia” y un nuevo orden subordinado a su exclusiva supremacía. Como contracara emergen nuevas potencias -China, India, Rusia-, acompañados por Brasil y Sudáfrica en el nuevo equilibrio de poder. Un equilibrio preñado de interrogantes ante la derrota de EE.UU. en Irak y Afganistán, a lo que se suman las revueltas en Medio Oriente y el Norte de África.
Esta situación se conjuga con una reconversión tecnológica salvaje -basada en el desplazamiento de personas y no en una disminución de la jornada laboral- que se fundamentó en las concepciones neoliberales. De allí que la pobreza, la desocupación y la precarización laboral no hayan sido efectos colaterales, sino objetivos intrínsecos de las políticas económicas a fin de bajar los salarios y reducir los derechos del trabajador, aun en los países centrales. Las consecuencias de esta reconversión y de las políticas de alta concentración de la riqueza -donde el 20% más rico de la población mundial detenta el 87% de los ingresos- golpean en especial a los jóvenes. Con características peculiares en los distintos países, esta es la base común de los indignados en Europa, Israel, el norte de África y EE.UU.: demandas que no pueden ser satisfechas en la lógica de las políticas de expoliación social que hoy caracteriza al sistema mundial, y a la impunidad con que éste explota la Naturaleza poniendo en riesgo la existencia misma de la humanidad.
A pesar de la riqueza de sus recursos naturales y potencial humano, la Argentina de hoy muestra graves carencias en sus posibilidades de dar respuestas a estos desafíos. La destrucción de los esquemas productivos y de transporte, de la educación y el cuidado de la salud; del nivel universitario y científico-técnico; de las posibilidades de ascenso social; la desprotección de los trabajadores; el incremento del desempleo, la precarización laboral, la pobreza, la indigencia y el hambre; todas ellas serían algunas de las dramáticas secuelas de la dictadura militar y de las políticas implementadas -siguiendo los dictados del Banco Mundial y el FMI- por los gobiernos detentados por distintas combinaciones del PJ y de la UCR, en los cuales una parte mayor de sus integrantes participaron de una u otra forma. Secuelas no menos dolorosas han sido la cultura de la derrota y la impotencia que impregnan el debate político, la mezquindad moral de las clases dirigentes, las miradas de cortísimo plazo en la toma de decisiones, la hipocresía de los discursos, la apelación farsante a valores que no se respetan; todo combinado con una corrupción naturalizada, sin que el grueso de los argentinos haya tomado conciencia de que ésta ha sido y es uno de los factores decisivos que degradan al país y coartan sus posibilidades hacia el futuro.
II.- LAS GRANDES CUESTIONES
1.- LA CUESTIÓN NACIONAL
Como consecuencia de las políticas promovidas desde la dictadura militar, Argentina es hoy un país recolonizado. La estructura constitucional y jurídica fue sometida a reformas que apuntaban a legalizar la entrega de las empresas y servicios públicos a corporaciones y bancos extranjeros. Las reservas minerales, el petróleo,
el gas, la pesca, las telecomunicaciones, las empresas de transporte, las tierras -tanto las privadas como las fiscales- fueron pasando a manos de capitales externos, que actúan sin control estatal. La deuda fue reconocida y “honrada” a pesar del desangramiento que ello significa para nuestra sociedad, en favor del capital financiero cuyo accionar delictivo llevaría a la quiebra de Wall Street. Esto, más la continuidad de las leyes de Martínez de Hoz y Cavallo en el campo financiero e impositivo, constituyen un verdadero Estatuto del Coloniaje.
La reconstrucción de la soberanía nacional requiere garantizar la defensa y recuperación de los recursos estratégicos y los bienes públicos, que han sido entregados contando con la complicidad de la macro-corrupción de la dirigencia argentina. Es preciso promover un debate acerca de las formas de reapropiación de las rentas extraordinarias y de aquellos recursos que son clave para la reconstrucción nacional, la erradicación de la pobreza y las posibilidades de futuro. No existe tampoco un destino nacional cierto si no se realiza una auditoría de la deuda pública, a fin de establecer cuál es legítima: el presidente Rafael Correa de Ecuador realizó una auditoría y cuando los acreedores supieron de la existencia de un registro de todos y cada uno de los delitos cometidos, aceptaron mansamente negociar y disminuir los montos en un 68%. Los cálculos indican que, de no auditar el endeudamiento, el país está condenado a pagar cada tres o cuatro años, ya hasta 3012, sumas equivalentes a la destrucción producida por el terremoto y el tsunami en Chile.
2.- LA CUESTIÓN SOCIAL
Es duramente condenable que, siendo la Argentina una fábrica de alimentos y proteínas, luego de ocho años de altas tasas de crecimiento existan más de 700.000 chicos sufriendo desnutrición crítica, condenados a una discapacidad irreversible, neurológica e intelectual. Es inadmisible que el 75% de los trabajadores de entre 18 y 29 años estén desocupados, precarizados o terciarizados, al igual que el 52% de la población activa total, sin el reconocimiento de derechos laborales. Se incluyen entre ellos modalidades de trabajo esclavo adulto e infantil que el Ministerio de Trabajo recién acaba de descubrir. La Nación está siendo desgarrada por una brecha que cada día divide más al sector privilegiado del 40% de los habitantes frente a un 60% que afronta crecientes dificultades. Estamos sumidos en una trágica crisis en el campo de la educación y la salud: casi la mitad de nuestros adolescentes y jóvenes entre 13 y 18 años han desertado o nunca ingresaron al nivel secundario y las evaluaciones de calidad realizadas por la OCDE nos sitúan en el lugar 51 sobre 57 países seleccionados. La situación sanitaria no garantiza el cuidado de nuestros ciudadanos. A los jubilados y pensionados no se les reconoce el derecho constitucional al 82% móvil porque el gobierno se niega a restablecer los aportes patronales de las grandes empresas a las que Cavallo beneficiara durante el menemismo.
La recuperación para el conjunto de los argentinos de las rentas extraordinarias y de los recursos estratégicos; la eliminación de subsidios y prebendas otorgados a las corporaciones amigas; una reforma impositiva tendiente a revertir la actual regresividad del sistema; el control del sector financiero mediante una Ley de Financiamiento que reemplace la de Martínez de Hoz; todas medidas que permitirán disponer de los fondos necesarios para dar solución a la cuestión social y erradicar los flagelos que golpean a las mayorías sociales.
3.- LA CUESTION INSTITUCIONAL
Democratizar la democracia es el imperativo de estos tiempos. La impunidad y la corrupción que hostigan a la sociedad argentina tienen en la degradación del Poder Judicial una de sus causas más consistentes. El cambio impulsado en la Corte Suprema de Justicia por Néstor Kirchner, como respuesta al reclamo masivo manifestado durante la crisis del 2001, no tuvo un equivalente en los Juzgados y las Cámaras Federales ni en el Ministerio Público que designa y controla a los Fiscales. De este modo se han ido acumulando “capas geológicas” de jueces designados por la dictadura militar, por el amiguismo radical, por las servilletas menemistas y las simpatías de la Alianza o el kirchnerismo, que fueron generando nichos de magistrados dispuestos a hacer ojos ciegos frente a la corrupción y el manejo de los asuntos públicos. La reciente absolución de Carlos Menem y su banda en el juicio por contrabando de armas es un ejemplo de esta impunidad y de la vergonzosa degradación del Poder Judicial.
4.- LA CUESTION CULTURAL
El neoliberalismo no fue solamente una política económica: el terror de la dictadura militar impuso una cultura del miedo, que durante el período democrático se refuerza mediante una hegemonía cultural capaz de extenderse sobre una sociedad atomizada por la implosión de sus estructuras socioeconómicas. Las estrategias de Martínez de Hoz y los gobiernos que lo sucedieron, guiados por el FMI y el Banco Mundial, tuvieron como resultante una inédita desarticulación del país: a modo de ejemplo, si en 1974/75 la pobreza afectaba al 7% de los habitantes, en el 2002 había llegado al 56%, y en la actualidad supera el 30%. Las duras agresiones sufridas por las mayorías sociales argentinas durante más de tres décadas permitieron expandir la cultura de la derrota y la impotencia, mientras las dirigencias políticas se sumían en el posibilismo, que los llevaría a la traición de sus promesas electorales: el radicalismo de la economía de guerra, el Punto Final y la Obediencia Debida; el travestismo del gobierno menemista, incluida la aberración de los indultos; la Alianza del ajuste de Cavallo; todos son un espejo invertido de las causas históricas de Alem, Yrigoyen e Illia, y de Perón y Evita, cuyas ideas-fuerzas fueron mancilladas y utilizadas para enmascarar la realidad contundente del neoliberalismo. La carencia de todo concepto de ética o equidad arrasaron con los valores de solidaridad, igualdad, justicia social y soberanía.
En una farsa burlesca de la historia, las mismas personas que apoyaron con entusiasmo el modelo neoliberal de Menem, a los que se sumaron los frepasistas de la Alianza que convocara a Cavallo, integran ahora el “modelo nacional y popular” kirchnerista. En la mayoría de los territorios provinciales, en las intendencias del Gran Buenos Aires, en el movimiento sindical y en el gobierno nacional, más de las tres cuartas partes de los dirigentes y funcionarios del kirchnerismo protagonizaron un proceso que en pocos años los transformó neoliberales en adalides de lo nacional-popular: las trayectorias políticas con nombre y apellido dan cuenta de esta admirable capacidad de adaptación y sentido de la oportunidad.
5.- LA CUESTION AMBIENTAL
Las ciencias y la cultura dominantes del Occidente central conciben la Naturaleza como algo exterior a los seres humanos, que deben conocerla para dominarla y explotarla. Por el contrario, las culturas precolombinas sustentan dos principios que hoy constituyen ideas de avanzada. Todas ellas fueron comunidades de amparo y en sus lenguas no existía la palabra pobre: no concebían la existencia de miembros de su comunidad que no tuvieran cubiertas sus necesidades espirituales y materiales. Por otro lado, concebían a los hombres como parte de la Naturaleza, y debían mantener con ella relaciones armoniosas: los territorios no les pertenecían, ellos pertenecían a los territorios.
Durante cinco siglos, la hegemonía de la Civilización occidental y el dominio colonial o neocolonial de las áreas periféricas impuso una dinámica de expoliación social y devastación de la Naturaleza sin contemplar las secuelas de la contaminación y los desequilibrios ambientales, pues la obtención de ganancias extraordinarias constituía la razón por excelencia de la actividad humana. Hoy padecemos la minería a cielo abierto con utilización intensiva de cianuro y otros tóxicos, además de la utilización igualmente irracional de agua potable y la destrucción de glaciares; la devastación de bosques y selvas para expandir las fronteras agrícolas con soja o biocombustibles; la utilización masiva de glifosato y venenos similares; la contaminación de las fuentes de agua y las reservas subterráneas. Todo ello está alcanzando una magnitud sin precedentes por la avidez de las empresas mineras y petroleras junto a sus socios políticos locales. La extranjerización de las tierras sin ningún control -incluyendo zonas de frontera- alimenta la prepotencia de los inversores, despojándonos de áreas estratégicas, como son las fuentes de agua de la cordillera o el Acuífero Guaraní.
La formulación de un Plan Agrario Nacional y de un Plan de Soberanía Alimentaria, que contemplen los intereses y la participación de movimientos indígenas y campesinos junto a pequeños y medianos productores rurales, es una de las principales tareas. Este plan debe acompañarse de una propuesta orientada al repoblamiento de nuestro territorio y a revertir las presiones que han venido expulsando a las poblaciones hacia los centros urbanos: en esta perspectiva se inserta la reconstrucción de los ferrocarriles y de una infraestructura que garantice niveles de bienestar y de acceso a la atención de la salud, a la educación, a los medios de comunicación e información, así como a otros aspectos vinculados con el bienestar de quienes habiten en medios rurales.
6.- LA CUESTION DE LA INTEGRACION LATINOAMERICANA
Ante el acelerado cambio en el equilibrio de poder mundial, la viabilidad histórica de los países latinoamericanos depende de su capacidad para integrarse en un espacio común con el fin de garantizar las dimensiones requeridas en tamaño de la población y los mercados, recursos estratégicos, producción industrial de avanzada y desarrollo científico-tecnológico autónomo. Los sueños de Bolívar y San Martín constituyen en la actualidad una condición ineludible, si se trata de evitar nuevas formas de dependencia o neocolonialismo. La historia enseña que los imperios en decadencia tienden a utilizar la fuerza miliar en un intento desenfrenado por conservar sus colonias o dominios periféricos. Por el contrario, las potencias emergentes buscan construir su dominio a través de las inversiones y el comercio: Inglaterra a comienzos del siglo XIX en nuestro continente, o Estados Unidos a partir de la postguerra utilizaron estos mecanismos neocoloniales, que tienden a reproducirse en el caso de China, gran polo de poder que se está consolidando desde inicios del siglo XXI: el 90% de las exportaciones argentinas a China se componen de productos primarios sin valor agregado mientras nuestras importaciones desde ese país comprenden en un 90% productos industriales. La semejanza de nuestra posición ante Inglaterra en el siglo XIX no es pura coincidencia.
Si bien ninguna de nuestras naciones -tampoco Brasil- cuenta con los recursos humanos y materiales para afrontar el desarrollo autónomo de los conocimientos y tecnologías de la Revolución científico-técnica, la suma de los potenciales a nivel regional nos permitiría contar con la masa crítica requerida para enfrentar ese desafío: de otro modo, seremos productores de velas de sebo cuando ha llegado la electricidad, o de carretas y diligencias ante el advenimiento del ferrocarril. Las actuales condiciones permiten lanzar planes de integración basados en el impulso de industrias de base y tecnología: Líneas Aéreas Latinoamericanas con producción propia de aviones y similares; Flota Mercante Latinoamericana; sistema satelital y de comunicaciones teleinformáticas; promoción de nuevos materiales y fuentes de energía renovables; desarrollo de genética, biotecnología y medicamentos regidos por una ética científica con valores humanísticos y de respeto a la naturaleza; éstas son algunas de las iniciativas viables que en el corto plazo pueden abordarse.
III.- CONVOCATORIA A LA UNIDAD EN TORNO A UN PROYECTO
Estamos ante un tiempo decisivo de la historia, que nos plantea el reto de construir un proyecto nacional y latinoamericano para afrontar los desafíos de nuestra segunda emancipación. Debemos buscar una síntesis enriquecedora de la mejor herencia política, de ética y de ideas-fuerza, legada por esos nombres que plantaron las raíces de las identidades presentes en la escena argentina. La teoría del fukko, en Japón, nos habla de la necesidad de volver a la historia para pensar el futuro. Volver a la historia es una tarea ineludible si hemos de evidenciar y denunciar las distorsiones que los aparatos políticos del PJ y la UCR han producido sobre esa herencia. Peronistas, radicales, socialistas, sectores de la izquierda nacional e independientes nutridos de tales herencias no pueden sentirse reflejados hoy en los espejos invertidos que las versiones del bipartidismo exhiben como una continuidad degradada, más allá de los símbolos, las marchas, las banderas o la honradez de algunos dirigentes que puedan conmovernos.
El imperativo de la hora es confluir en la construcción de una fuerza política capaz de procesar esa nueva síntesis en un proyecto sustentado en los valores y en las concepciones más entrañables, con la misión de gestar la unidad de quienes hoy dispersan sus esfuerzos desde posiciones electoralistas de corto plazo. Un proyecto estratégico de unidad dispuesto a superar la cultura del miedo y la impotencia, la cultura que naturaliza la corrupción y el despojo; una cultura cuyos tentáculos buscan cooptar o inmovilizar la potencia creativa de nuestros jóvenes, que han de ser los protagonistas principales de esta segunda emancipación.
sábado, 24 de diciembre de 2011
Entrevista con José Pablo Feinmann
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| José Pablo Feinmann |
Por: Ricardo Carpena
Original, siempre provocador, el autor de Peronismo. Filosofía política de una persistencia argentina considera "brillante" a la Presidenta, pero rechaza que lo definan como un intelectual K y advierte: si el Gobierno rompe con la CGT, la situación será "peligrosa"
Ojalá que no les caiga mal lo que dice y que no lo condenen al exilio de los que se animan a pensar distinto. Ojalá que los kirchneristas no trituren a José Pablo Feinmann después de enterarse de algunas cosas inconvenientes para el relato oficial que afirma en esta entrevista con Enfoques. Ojalá que se cumplan estos deseos navideños antes de que Papá Noel haga su trabajo habitual (el otro deseo es que Guillermo Moreno no controle también el tráfico de obsequios porque si no, esta noche, el autor de Ultimos días de la víctima no va a recibir ni el moño del regalo).
Se sabe que Feinmann es Feinmann. Casi una categoría en sí misma en el mundo de los intelectuales, que incluye desde su condición de genial escritor hasta la de difusor del pensamiento filosófico en la señal Encuentro, pasando por su oficio como guionista de cine, su pasión por la música, los films y, obviamente, la política.
En este último punto, este "escritor de izquierda, ligado a los derechos humanos", como alguna vez se definió, encontró en la adhesión al kirchnerismo el mismo entusiasmo que había tenido cuando militaba en la Juventud Peronista de los años setenta. Su libro El Flaco, al que Feinmann define como "una versión de Las manos sucias, de Jean Paul Sartre, porque es el diálogo entre un intelectual y un político", recrea su amistad con Néstor Kirchner y, de paso, desnuda las formas de hacer política en la Argentina de hoy.
El hecho de que Feinmann sea Feinmann, más allá de cualquier etiqueta, habla bien de él, de su independencia, de su honestidad intelectual. No cualquier miembro de la constelación oficialista dice cosas como éstas: "No me insulten: ¿cómo voy a ser kirchnerista?." "Soy un intelectual K, pero de Kant, Kierkegaard y Kafka". "Cristina es más cerrada porque es posible que se crea autosuficiente". "Lo que me preocupa de La Cámpora es el exceso de pragmatismo y la carencia de ideas". "Es muy incómodo adherir al gobierno de dos multimillonarios que están comandando un gobierno nacional, popular y democrático y te hablan del hambre."
Pero, antes de indignarse, los fundamentalistas del oficialismo deberían tener en cuenta que también dijo cosas como éstas: "Cristina es brillante e inteligente". "Cristina está a la izquierda de Néstor." "La Presidenta da otras señales. Se enfrenta en los foros internacionales al consenso de Washington y tiene mucho coraje para ir a un foro internacional y decirles que están equivocados. Es la primera vez que un presidente le dice eso al Fondo Monetario, al Banco Mundial."
Con la excusa de la aparición de su libro Peronismo. Filosofía política de una persistencia argentina , el segundo volumen de su historia sobre el movimiento que fundó Juan Domingo Perón, un fascinante y arbitrario fresco de la política nacional del período 1972-1976, Feinmann habló con La Nacion.
-Disculpe que revele públicamente este dato, pero cuando lo llamé para concertar esta entrevista usted me dijo que no era kirchnerista, algo que me sorprendió. ¿Es así?
-Por supuesto que no soy kirchnerista. Primero habría que definir bien qué es el kirchnerismo. La gente, de un modo muy banal, define como kirchnerista al que adhiere a un gobierno, pero esa definición es muy ligera. Ser algo implica un compromiso mayor y no adherir a un gobierno. Si usted me pregunta qué soy yo, cuando me definen como un intelectual K, yo digo: "Sí, sí, cómo no, Kant, Kierkegaard, Kafka". No me insulten, no me tomen el pelo: ¿cómo voy a ser kirchnerista? Yo me formé con Hegel, Marx, Sartre, Adorno, Foucault... ¿y ahora soy un intelectual K?
-¿Esto no implica tomar distancia?
-No, pero yo siempre tomé saludables distancias. Si no, no puedo pensar. ¿Cómo va a pensar un intelectual que está pegado a un partido? En ese sentido, estoy totalmente en contra del intelectual orgánico, el intelectual tiene que tener libertad. Si vos me preguntas qué soy a esta altura de mi vida: soy feinmanneano . Pienso desde mí. El que piensa desde otro filósofo o desde un partido político piensa en exterioridad, pero, a cierta altura de la vida uno ya tiene que pensar por sí mismo, y eso lo hago desde hace mucho tiempo.
-Aunque usted es un crítico del peronismo, me llamó la atención que en su nuevo libro se muestre tan implacable contra Perón.
-Soy muy duro con el tercer Perón. Los peronistas lo tapan porque no quieren ver que el jefe del movimiento hizo cosas muy oscuras. Cuando vuelve, Perón pierde su capacidad de mito porque se historiza. Desde afuera, podía totalizar toda la caótica realidad del peronismo, todas las particularidades chocaban entre sí y el líder les daba una unidad desde afuera. Como él decía: "Cuando hay dos grupos peronistas, yo soy el padre eterno, tengo que hacer que se amiguen". Ahora, cuando él vuelve, es uno más, pasa a formar parte del problema y, además, ya no es el "padre eterno" porque claramente elige a la derecha.
- Usted no parece tan de acuerdo con esa imagen de un Perón que vuelve al país con cierta dosis de espíritu de concordia.
-Sí, ése es el Perón del 72, el que vuelve. Es muy abierto, muy herbívoro, como dice él, muy democrático, y quiere una unidad nacional. El fondo de la cuestión es que ya era tarde para todo. Perón había demorado mucho su regreso, pero no por su voluntad; el gran error del Estado antiperonista que se desarrolla desde 1955 hasta 1973, en que asume Cámpora, fue prohibir a Perón durante 18 años, en una actitud absolutamente antidemocrática en nombre de la democracia. Si Perón hubiera vuelto en el 64 no hay guerrilla, ni miles de muertos, ni tanto odio en el 73.
-En una entrevista usted dijo algo muy duro: "Ojalá Perón se hubiera muerto en Madrid, es una tragedia que haya vuelto".
-Es una tragedia para su figura, sobre todo. Recuperó el uniforme de teniente general, pero quedó desacreditado como líder revolucionario de masas y, además, se ensució con sangre. Y no resolvió nada, se murió a los seis meses. Pero, por otro lado, hay una organización, que es Montoneros, sobre todo, y hay una Juventud Peronista que acepta a esa organización como hegemónica de la JP, algo que también es un error muy grande. Todos hicieron exactamente lo necesario para que la tragedia se consumara. El asesinato de Rucci es una calamidad. En el libro Diario de un clandestino , Bonasso cuenta que lo va a ver a Firmenich y le pregunta: "¿Fuimos nosotros?". "Sí, fuimos nosotros", dice Maderita (como lo llaman a Firmenich). "Pero entonces -le dice Bonasso-, si hacemos una ejecución y no la firmamos somos una banda clandestina." Impecable.
-En el libro también se muestra muy crítico de las organizaciones guerrilleras.
-No sólo enumero los errores de Perón, sino también los de las organizaciones armadas. Eric Hobsbawm dijo: "Se trató de un error espectacular". ¿En qué consistió? En no evaluar el poder del enemigo. En equivocarse confiando en que podrían manejar a Perón. Después, el gran error es el de la Revolución Cubana, que se hizo con doce guerrilleros. Esa es la leyenda. El otro gigantesco error es el del foco guerrillero, que es una teoría del francesito Régis Debray, que él le pasó a Guevara y la fue a practicar en Bolivia, donde Guevara no podía estar con su asma. Pobrecito, la pasó horrible, no logró nada y los campesinos lo delataron. Pero en lugar de ver los errores de Guevara, se lo transforma en un mártir. "Sean como el Che", dice Castro en un célebre discurso. Habría que haberles dicho a los muchachos: "No sean como el Che, evalúen mejor a las fuerzas con las que se oponen, con ocho guerrilleros en una selva no van a nuclear a la población.
-Pasemos a la política actual, pero sigamos hablando del peronismo: ¿qué imagina que puede pasar en el conflicto que se creó entre Cristina Kirchner y Hugo Moyano?
-Tendrá que haber un diálogo. Si hay ruptura, la situación es muy peligrosa porque el sindicalismo no creo que apele a la razón, sino que está, por historia, muy cerca de la violencia. Ha hecho acciones violentas muy claras: la UOM de Lorenzo Miguel invade Villa Constitución en el 75. Después, las bandas que se crean en la CGT, como la Juventud Sindical Peronista, también eran temibles. Ahí la sociedad tiene que tomar partido: a nadie le conviene un gobierno de Moyano. Ahí sí que van a ver lo que es el autoritarismo peronista. Lo va a llamar a Duhalde, a Menem, a Rodríguez Saá, y viene la derecha peronista.
-Es raro el conflicto porque fue Néstor Kirchner el que alentó a Moyano, el que le dio negocios, un poder político inusitado. ¿Por qué está hoy cerca de la ruptura, entonces?
-Porque Cristina no le habrá dado lo que le dio Néstor. Cristina está a la izquierda de Néstor, que le dio todo porque era quizá más negociador que Cristina. Todo tipo que llega al gobierno tiene que negociar con el aparato peronista. Por eso me da un poco de pena la oposición: había algunos que si subían, a los dos días los tiraba el aparato peronista. Hay que gobernar con el aparato peronista... Supongo que Cristina lo va a llamar a Moyano y si él no quiere ir, no sé, se acuartelará en la CGT, la policía se acuartelará en la provincia y ahí sí hay peligros en el horizonte y hay que ver qué hacen los que dicen defender la democracia.
-¿Le parece que el kirchnerismo es la etapa superior del peronismo?
-Eso es muy leninista? (Risas). No creo que sea una etapa superior del peronismo. No sé si dentro del kirchnerismo vamos a terminar englobando al cristinismo...
-¿Hay matices? ¿De qué tipo?
-Cristina tiene una tendencia a ir más hacia lo que podríamos llamar, no te digo izquierda, pero más hacia un capitalismo de inclusión y de solución de la pobreza, que va a implicar un mayor compromiso para enfrentar a los sectores más poderosos económicamente y ver cómo se les puede extraer medios económicos para realizar esta distribución. ¿Querés que te diga algo de corazón? Yo no entiendo cómo los muy muy ricos no se dan cuenta de que tienen que ceder algo de su riqueza para vivir más felices.
-¿En el aporte de los más ricos no hay señales confusas? Siempre me llamó la atención que los Kirchner quintuplicaron su patrimonio en apenas cinco años. Son ricos...
-Entonces habría que hacer dos cosas: si los que dan algo y comparten lo hacen, exigirles a los que gobiernen que también lo hagan en la misma medida? Es una utopía, pero es una utopía para vivir mejor. Si no, no vamos a vivir mejor.
-O sea, que Cristina reparta, ceda parte de su fortuna. Eso sí que es revolucionario?
-Hay que hacer una verificación final de eso. Con Menem había causas abiertas y había políticos corruptos presos a patadas, y con los gobiernos kirchneristas no ha habido ese tipo de cosas.
-También hay una Justicia funcional al poder y una virtual ausencia de organismos de control. ¿Pero no le hace ruido el vertiginoso y enorme aumento patrimonial de los Kirchner? ¿O le parece un tema menor?
-No, no me parece un tema menor. Habría que hacer un muy buen análisis de cómo creció ese patrimonio, que alguien demuestre con qué mecánica se hizo la extracción ilegal. Eso me tranquilizaría mucho más. Me dolió cuando se habló de un hotel de dos millones de dólares que pertenecía a Néstor Kirchner. Pero no me duele tanto: no tengo mi causa total comprometida con los Kirchner y estoy acostumbrado a que los líderes en los que uno confía hagan también grandes macanas. Yo creí, o quise creer, en Perón. Fijate cómo me fue y cómo nos fue a todos. La cabeza, a esta altura, no la doy por nadie. Uno sufre con estas cosas porque desearía que se aclaren y que ellos digan: "Esto viene de acá". Y que les quiten la incomodidad a los que adhieren al Gobierno porque es muy incómodo adherir a un gobierno de dos gobernantes multimillonarios que están comandando un gobierno nacional, popular y democrático, y que te hablan del hambre. Por ejemplo, cuando Cristina dice que es la primera que renuncia a los subsidios, sería muy bueno un acto simbólico: "Yo doy 10 millones de dólares para hacer un barrio en tal lugar". Un millón, aunque sea. "De esa fortuna que dicen que yo robé, uno va ahí." Eso me gustaría, pero más para los militantes.
-Sería una señal distinta...
-Eso habría que aclararlo, pero Cristina da otras señales: se enfrenta en los foros internacionales al consenso de Washington, explica muy claramente por qué sólo una política keynesiana puede salvar al capitalismo. Todas esas cosas que dice me parecen importantes también, no sólo la fortuna que haya acrecentado. También tiene mucho coraje para ir a un foro internacional y decirles: "Ustedes están equivocados". Es la primera vez que un presidente le dice eso al Fondo Monetario, al Banco Mundial. Lo que hay que hacer acá es lo que estamos haciendo nosotros, una intervención estatal en el mercado. Si no, el mercado se concentra solo y terminan siendo cuatro o cinco grupos económicos los que lo manejan.
-La Presidenta parece intelectualmente mucho más sólida, pero parece más cerrada.
-Más cerrada porque es muy posible que Cristina se crea autosuficiente. Tampoco le faltan motivos: es muy inteligente. Alguien muy inteligente es posible que diga: "Estas cosas las voy a arreglar yo, qué va a venir fulano a bajarme línea".
-En una nota de hace unos años usted criticó al kirchnerismo por "la ausencia total de formación de cuadros políticos". ¿La Cámpora no es una forma de remoción de cuadros?
-Lo que me preocupa de La Cámpora es que hay un exceso de pragmatismo y una carencia de ideas. Además, muchos han tomado puestos en el Gobierno, cosa que la Juventud Peronista no había hecho y se pasaba el día hablando de ideas, ideas e ideas. Era la época, pero ahora hablan de a quién poner acá, allá, a quién sacar de aquí y eso me deja un poco aparte. Prefiero que se hable de ideas en un mundo muy complejo.
-¿Lo decepciona el hecho de que los Kirchner, contrariamente a lo que usted les recomendó, no rompieran con el peronismo?
-La cosa es más lenta, pero hay signos: a la liturgia del movimiento no la usan, no se canta, no hay fotos de Perón ni de Evita, no hay escudos, Cristina jamás cita a Perón. Hay algunos atisbos.
-Y hasta lo criticó, en su reasunción.
-Y hasta lo criticó... Pero no creo que Cristina rompa con el peronismo: nadie va a poder gobernar sin el peronismo hoy, todavía. Por más que venga el que vos quieras, no va a poder gobernar sin un pacto fuerte con el peronismo. Imaginate si al tercer o cuarto día Moyano se te planta como un gran rey, como Hoffa. Hay que ver qué poder tiene el Gobierno, qué hace si le larga una huelga, el 17 de octubre de Moyano. ¿Reprime? No, no puede. El país está en una situación bastante peligrosa. Como siempre. Y como estamos acostumbrados, lo podremos sobrellevar
Fuente: Lanacion.com
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